El "teatro" de los aranceles
El batacazo de las bolsas ha dejado las economías “advertidas” sobre nuevos tiempos que, probablemente, no serán muy buenos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Feliz fin de semana, primero de abril. Feliz entrada en las temperaturas normales de la primavera.
Han subido las temperaturas, las del clima, pero también las del ambiente económico, gracias a la propuesta de subida de aranceles que nos “regala” Trump. Su objetivo real, además del que tanto pregona de “hacer más grande América”, lo desconocemos, porque creo que detrás de estos movimientos, aun hay otro u otros objetivos no confesados. Lo cierto es que se han producido unas consecuencias inmediatas que algunos millonarios, de los que lo acompañan en esta “representación teatrera”, no olvidarán jamás, pues ya les ha costado algunos millones de dólares en sus inversiones en bolsa.
El batacazo de las bolsas ha dejado las economías “advertidas” sobre nuevos tiempos que, probablemente, no serán muy buenos.
El presidente de la Reserva Federal de EEUU ya dijo ayer que, en el horizonte, se ve claramente que habrá inflación y una recesión.
Algunos ya hablan de que Trump se ha dado “un tiro en el pie”, pero yo creo que le ha dado un tiro en el pie a todos los que estaban alrededor suyo y eso puede suponer que empiecen a aparecer algunos disconformes con estas medidas. ¿Minará esto la confianza en Trump? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que los grandes han perdido, en la primera “tos” de la bolsa, unos dos billones, a ver si les hace gracia.
Doña Angelines no entiende de economía, ni de empresa, pero me cuenta que le gusta ver imágenes en las que el Ministro de Economía dice que se ha reunido con los Grupos del Congreso y que todos han mantenido un tono de “entendimiento”, ante un problema que es común, que es de Estado. A mí también me parece excelente que haya “concordia”, cuando somos necesarios todos. Una pena que esto no se vea en más asuntos que son tremendamente importantes también, para la nación.
Doña Angelines está feliz porque Alicante y Elche son, este fin de semana, capitales de la Educación. Más de mil doscientos padres de alumnos, en representación de todos los Colegios de Fomento de Centros de Enseñanza, de toda España, se dan cita en estas ciudades para debatir el presente y el futuro de la educación, el presente y el futuro de sus hijos, de esos que el día de mañana deberán asumir responsabilidades en nuestra España. No es la primera vez que se celebra en Alicante, yo viví otro de esos encuentros en los años 80.
La Educación es básica para que el futuro de una nación sea mejor. Cuando la descuidamos, descuidamos la calidad del futuro, la calidad de las personas, nuestro comportamiento social, nuestra solidaridad, nuestra capacidad de evolución, de investigación, etc.
A Doña Angelines, que la conocí precisamente en este entorno de la Educación, hablar de esta materia la estimula, la devuelve a la juventud, a la lucha. Me ha prometido que algún día terminará un libro sobre esta materia, ya tiene recogidas muchas ideas. Ahora solo falta ordenarlas.
Tan importante es la Educación, que el presidente Sánchez ha querido desprestigiar a la Universidad Privada, llamándola “chiringuito”, porque quiere dominar la formación de los universitarios, desde la Universidad Pública. Incluso, se permite legislar, desde el Consejo de Ministros, contra la Universidad Privada. Ustedes verán que el resultado afectará a algunas de las que están hoy en funcionamiento, incluso con la deslocalización, es decir, es posible que terminen marchándose de tierras españolas, para situarse en terreno internacional y así atender, vía Online, a aquellos que estén interesados en estudiar en ellas.
Comento con Doña Angelines que la Universidad, dentro de diez años, será algo totalmente distinto a lo que hoy tenemos. Ya va evolucionando a pasos agigantados. Cada vez nos encontramos más Universidades con “Campus virtuales”, atendiendo a alumnos de cualquier parte del Mundo.
Mi querida amiga tiene hoy un aire juvenil llamativo, una sonrisa permanente y el color de su ropa la viste de esa sensación de alegría que la acompaña. Me cuenta que se ha apuntado a una nueva forma de hacer gimnasia, utilizando extraños ejercicios hipodepresivos, que a eso ha sumado su asistencia a los conciertos de esos grupos que llenaron su juventud y la mía, como Hombres “G” o Celtas Cortos, y que eso le hace asomarse a la primavera llena de ilusión. Veo brillo en su mirada, el brillo de la ilusión, ese que todos deberíamos tener y mantener porque así la vida tiene colores de fantasía, imprescindible y necesaria para sentirnos vivos.
Nos despedimos y la veo marchar con un paso alegre, casi “saltarín”, que resalta su excelente estado físico, del que siempre ha hecho gala.
Disfruten del fin de semana que nos acerca a la Semana Santa, a una semana llena de fervor popular, de tradición, de espíritu vacacional y de detalles gastronómico.
Como siempre, servidor de ustedes…