El viaje Orihuela-Valencia del belén napolitano de la Fundación Pedrera Martínez
'IL PRESEPE', El Belén napolitano de la Colección Pedrera Martínez"
Dejó escrito Santiago Grisolía que “Orihuela sigue siendo el referente del sur para los otros valencianos” porque “el marco de la Historia no ha sido destruido (…) Hay, como si dijéramos, una continuidad psicológica que, aunque dañada, hace que una gran capital como Valencia mire como hermana a la antigua capital de la Governació de la Xixona. Ayuda en esto enormemente que Orihuela no haya cedido a la tentación de la despersonalización, al rompimiento del vínculo del territorio común”. Y terminaba así el sabio profesor: “Desde el norte, desde Valencia, reivindico nuestra histórica alianza, que tantos frutos dio”.
Me gusta citar siempre que puedo al discípulo preferido de Severo Ochoa, a quien contagió el amor de su familia oriolana por nuestra ciudad, y en esta ocasión creo que viene a cuento –no es mucho, pero por algo se empieza– de una obra de arte excepcional que ha viajado desde Orihuela a Valencia. Resulta que el magnífico Belén Napolitano, propiedad de la Fundación Pedrera-Martínez, se encuentra en la capital del Turia y permanecerá allí, en el Palacio de Cervelló, hasta el próximo 11 de enero. En la apertura oficial de la exposición, el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento del Cap i Casal, José Luis Moreno, mostraba su satisfacción por la oportunidad que significaba para los valencianos conocer y admirar este ejemplo de la práctica artística belenística que floreció en la ciudad de Nápoles durante los siglos XVII y XVIII.
En su intervención, el edil animó a la ciudadanía a acercarse al Palacio de Cervelló a disfrutar de esta propuesta cultural, que permite conocer cómo vivían y cómo interpretaban las tradiciones las personas que habitaban el Reino de Nápoles hace más de tres siglos. Y subrayó que “este conjunto ofrece una oportunidad única para acercar al público valenciano una de las tradiciones navideñas más destacadas de Europa, en diálogo con nuestra propia herencia cultural belenista”.
El acto inaugural contó con la presencia del presidente del Consell Valencià de Cultura, José María Lozano, siempre atento a lo que vale la pena en el ámbito de su competencia; la concejala de Fiestas y Tradiciones, Parques y Jardines, Familia, Juventud e Infancia y Playas, Mónica Gil; y la presidenta de la Fundación Pedrera-Martínez, M.ª Carmen Martínez Murcia, junto con el patrono y tesorero de la Fundación, Andrés Pedrera Martínez.
El Belén Napolitano constituye una de las manifestaciones artísticas más importantes del patrimonio cultural europeo, y el conjunto de la Fundación Pedrera-Martínez es un magnífico ejemplo de ello por la calidad artesanal de sus figuras, la riqueza de sus escenografías y el detallismo en la representación de escenas costumbristas, que integran arte, fe y tradición popular. Esta auténtica joya —adquirida por el recordado Antonio Pedrera Soler hacia el año 2002 para disfrute familiar— ha sido expuesta desde el año 2015 en el claustro del siglo XVIII del Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela con motivo de la Navidad. Posteriormente, en el mes de diciembre de 2017, con un gran montaje expositivo, se instaló el Belén en la sala de exposiciones temporales (planta noble del Museo), pasando a ser una de las obras permanentes más importantes que se pueden contemplar durante todo el año en este Museo.
Los belenes napolitanos constituyen la máxima expresión del arte del belén durante los citados siglos XVII y XVIII y se caracterizan por la riqueza de su escenografía, que incluye escenas contemporáneas a su periodo de creación, con profusión de figuras de gran realismo y expresividad. La ciudad de Nápoles desarrolló una tipología única de belenes de extraordinaria calidad artística, relacionada con el mundo cortesano.
Según podemos leer en el trabajo de investigación realizado por María Teresa Arenas Parra, Il presepio napoletano de la Fundación Pedrera en Orihuela. Catalogación, Conservación y Restauración, la característica principal de este tipo de pesebres es la cantidad de figuras denominadas por los italianos como i pastori y la escenografía, que junto con el fondo conforman lo llamado Il Plástico. En definitiva, se trata de un compendio de excelentes pastori combinado con la arquitectura, la perspectiva, el paisaje, los accesorios, el ambiente y los attrezzi.
El belén napolitano —destaca Arenas Parra— plasmó muy bien la transformación de las tradiciones paganas en creencias cristianas, reproduciendo la vida cotidiana de Nápoles del siglo XVIII. Los personajes (vendedores ambulantes, músicos, cortesanos, mendigos, pastores o agrupaciones como el mercado o la taberna) desempeñan diversos papeles en escenas en las que se funden lo sacro con lo común y lo señorial, donde la Natividad, el coro celestial, el cortejo real de los Magos —unido a la vida popular y jaranera napolitana del Setecientos— se integran en un todo, a diferencia del belén clásico español, creando una escenografía teatral, llena de contrastes y colorido.
En la escenografía del belén napolitano existen muchos elementos que se colocan según una disposición tradicional. La simbología va más allá de la simple representación y encuentra una explicación en las antiguas tradiciones populares. Cada figura y elemento del belén representaban, a la vez, una característica cristiana y otra pagana. La escenografía de este Belén ha sido realizada por M.ª Teresa Arenas, con ayuda de su hermano Pablo. Está compuesta por varias piezas que se complementan para hacer posible la visualización del pesebre. Entre ellas se distinguen tres módulos arquitectónicos donde se recrean escenas típicas de la Nápoles del XVIII, correspondientes a la Natividad, la taberna, la panadería y 75 figuras con sus respectivos accesorios y animales.
La Lontananza o lejanía, típica en los belenes napolitanos del Setecientos, fue realizada por la artista, especialista en paisaje, Victoria Sánchez Giner, doctora en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y profesora de la Universidad de Murcia, que quiso prestar su creatividad y dejar su huella en este maravilloso conjunto napolitano interpretando un paisaje de montañas, palmeras y huerta de la Vega Baja del Segura, dándole el toque contemporáneo y el lugar donde convive y se expone en la actualidad este pesebre.
Con el fin de que el discurso expositivo de esta pieza fuese homogéneo y se entendieran a la perfección los módulos arquitectónicos mencionados, se dispusieron en forma de “T” y se añadieron montañas realizadas en poliestireno policromado y corcho natural. Para su decoración se utiliza vegetación natural, así como artificial, realizada a mano para tal fin. Los finimenti o accesorios fueron aumentados para mayor impacto visual del conjunto.
Pero volvamos al principio. Me gustaría terminar estas líneas recordando de nuevo algo que enlaza con el espíritu emprendedor del fallecido Antonio Pedrera, quien legó a su familia, y por extensión a Orihuela, una colección de obras de arte de primer nivel en la que se integra el Belén Napolitano. Decía también el profesor Grisolía que “Orihuela vuelve a poseer capital humano” para añadir que “nada es posible en lo colectivo si no se consigue que muchos, con la formación suficiente y en diversos campos, trabajen y creen en una sociedad que sepa valorar la vital importancia de la formación y el talento. En el entorno de nuestra capital del sur se ha ido tejiendo en estas últimas décadas una trama empresarial y educativa que podría hacer posible un salto impensable no hace tanto”. Y remataba: “En la encrucijada de nuestro tiempo, entre la globalización total y la nostalgia de un mundo más seguro, que hemos conocido bien pero que va desapareciendo ante nuestros propios ojos, quizá un ecosistema como el oriolano podría ser capaz de todo, de tener éxito de nuevo, si consiguiera el muy difícil equilibrio entre la creación hacia afuera y hacia adentro”.
Qué pena, qué inmensa pena, que estas palabras, expresamente escritas por Santiago Grisolía en el año 2019 para mayor prestigio del libro Los Síndicos de Orihuela, sigan sin encontrar la respuesta adecuada.