El PP, frente al espejo
Pueden celebrar los resultados en Extremadura al ser el partido más votado, pero sus dirigentes deben reflexionar, si de verdad quieren que la situación que atraviesa este país tenga una alternativa de gobierno capaz de revertir las políticas
Juan Chapapría
Desde hace ya muchos meses, vengo manifestando mi preocupación ante la falta de capacidad del Partido Popular, para canalizar el descontento de la ciudadanía en nuestro país.
Ante la situación de crisis institucional que estamos viviendo a nivel nacional desde hace años, desde donde el Ejecutivo y sus socios de gobierno y de legislatura, han debilitado nuestras instituciones y nuestro estado de derecho, menoscabando nuestra democracia, el Partido Popular tiene la obligación y la responsabilidad de erigirse como la única alternativa, capaz de aunar a una gran mayoría de demócratas y constitucionalistas, a fin de liderar un cambio de gobierno solido.
Sin embargo y, tras las elecciones celebradas el domingo en Extremadura, mis temores se confirman, puesto que quien capitaliza el descontento del electorado y, en consecuencia, crece en votos y diputados, es Vox.
El Partido Popular puede celebrar los resultados en Extremadura al ser el partido más votado, pero sus dirigentes deben reflexionar, si de verdad quieren que la situación que atraviesa este país tenga una alternativa de gobierno capaz de revertir las políticas y el daño que se le está haciendo a nuestro país y a nuestras libertades.
El problema actual, no es que el PP y sus dirigentes, se hayan olvidado de que ganábamos con mayorías absolutas, sino que han abandonado esta opción, ante la cómoda opción y el poco desgaste que supone gobernar sumando con Vox
El PP, históricamente, ha sido un partido de gobierno, un partido capaz de tener una sola voz cuando toca estar en la oposición y, de aunar a todo el electorado del centro derecha de nuestro país, cuando se tiene que ganar con mayoría absoluta.
El problema actual, no es que el Partido Popular y sus dirigentes, se hayan olvidado de que ganábamos con mayorías absolutas, sino que han abandonado esta opción, ante la cómoda opción y el poco desgaste que supone gobernar sumando con Vox.
Como votante del PP, me niego a esta idea y, sirvan estas líneas a modo de que todo el electorado del partido popular, se una para defender la idea de liderar el cambio que necesita nuestro país, sin complejos, sin atajos, saliendo a la calle a liderar la alternativa de gobierno.
Desde hace unos meses, Francisco Camps, viene defendiendo esta idea, la idea de que el PP no olvide su vocación de ganar por mayoría absoluta. Idea que he reflexionado y defendido junto a él y, después de los resultados en Extremadura, aun está todo más claro.
Evidentemente, Camps no tiene la fórmula de la mayoría absoluta, pero sí tiene lo que debe tener cualquier líder que quiera optar a ella y es, la firme convicción de saber que, con trabajo, esfuerzo y escuchando a tu electorado, puedes salir a ganar con mayoría absoluta. Son tiempos de líderes claros, capaces de conseguir que una parte del electorado del centro derecha, se pueda volver a ver identificado y representado con candidatos del partido popular.
Estamos a un año para que se ponga en marcha la maquinaria electoral para las elecciones nacionales (siempre que no haya adelanto electoral) y autonómicas. Estamos a tiempo de cambiar el chip y salir a ganar el partido por goleada. No vayamos pensando en ganar partidos por la mínima, pues con esos planteamientos, siempre se termina complicando el partido.
Aprovecho este artículo para desear a todos los lectores de Esdiario una feliz Navidad y un prospero año nuevo, donde ser alternativa y, defender fuertes liderazgos para estos tiempos tan difíciles, sea una máxima para alcanzar los resultados que esperamos.