Óscar Puente y los extraterrestres
Lo que no parece de recibo es que después de pasar tantas horas, incluso días, el gobierno de la nación y sus medios de comunicación afines no ofrezcan una versión explicable y, sobre todo creíble del sucedido. Tendremos que convenir en que estamos ante un suceso “paranormal".
El ministro de Transportes, Óscar Puente
No se lo tomen a guasa, pero yo creo que quien mejor podría explicarnos qué ha sucedido con el desgraciado choque entre las cola de vagones y una cabecera tren que venía de frente, obviamente por invasión de las vías, es Iker Jiménez, especialista, con su pareja Carmen Porter, en sucesos y sucedidos extraterrestres absolutamente inexplicables en la historicidad humana, incluidos todos los dioses y semidioses de cuantas religiones en el mundo han sido.
Al fin y al cabo, esta simpática pareja que me entrevistó hace años por el “extraño” caso de “La mano cortada”, cuando se trató por parte de los creyentes en los extraterrestres “humitas” de confundir a dos espías de la Gestapo huidos en Albacete con seres cósmicos venidos de otra galaxia, dado que Carmen e Iker son profesionales estudiosos y publicistas de lo paranormal y demás fenómenos insólitos que escapan a la analítica empírica y científica en cualquier ámbito académico.
Como “extraño” calificó desde el primer momento el no menos “apologético y singularísimo” ministro Óscar Puente. Declaración que abriendo informativos y primeras páginas nos dejó un tanto descolocados por acientífico e increíble en el ámbito racionalista: no ha sido un fallo humano, tampoco de frágil soldaduras en raíles o deficiencias en los rodajes ferroviarios, ni menos como de un sabotaje, negado como posible premisa desde el primer momento. Entonces, si esto va más allá del intelecto hermenéutico, ¿por qué, a lo visto por sus declaraciones, nuestro ministro Puente va más allá de lo inexplicable, cuando debería dar un esclarecimiento asumible para todos?
Encima, y seguido de Adamuz en alta velocidad, replica el accidente de rodalias catalana, con el maquinista muerto y varios heridos de diversa índole, ha venido a sembrar todavía más pánico popular a la hora de tomar un tren sea de corta o larga distancia. La gente atraviesa las puertas de un vagón como si fueran las del destino, y se me ocurre otra reflexión memorística comparativa en el admirado tren bala japonés que con sus impresionantes resultados: 60 años en funcionamiento, comunica a todo Japón de costa a costa, entre 320 y 600 km/h en un futuro levitando, puntualidad inalterable… De alguna manera nos ridiculiza en la relación entre presupuesto y resultados a medio y largo plazo.
Toda esta comparativa, vaya por delante, entre el ferrocarril y sus forzosamente onerosas infraestructuras absolutamente imprescindibles para el sistema de alta velocidad, cuando recapacitamos sobre aquel accidente de Chinchilla (2003, 19 fallecidos) que nos implicó directamente en el eje Madrid-Levante, recrudece la memoria entre lo planeado y lo concluido (concurso y certificación de obras) tras esta última y mayor adversidad en vidas humanas, ahora podemos llegar a las 45 o 46 como mínimo.
En cualquier caso, lo que no parece de recibo es que después de pasar tantas horas, incluso días, el gobierno de la nación y sus medios de comunicación afines no ofrezcan una versión explicable y, sobre todo creíble del sucedido que provocó semejante mortandad, algo se nos escapa en eficacia y eficiencia. Irónicamente tendremos que convenir en que estamos ante un suceso “paranormal” de los ovnis trastocando las mentes de los maquinistas implicados en el “enganchón “, o boicoteando algún mecanismo de ciertos vagones forzados a descarrilar.
Puestos a esparcir bulos prefiero, desde un escepticismo y cachondeillo absolutos, los extraterrestres invadiéndonos con estos catastróficos toques de aviso amenazando el fin de los días, a las gilipolleces balbuceantes de un Ministro de Transportes poniendo la jeta para que se la partan (por inconcreción) en sucesivas ruedas de prensa donde cada vez la lía más parda y menos aclaratoria.
Se supone que el arreglo de la línea Madrid y Barcelona y viceversa, y obviamente la inicial de Huelva-Sevilla y Málaga (Andalucía), deben de ir seguidas con la tercera en tráfico como es Alicante y Valencia con la capital de España. Mientras tanto se nos den las garantías velocidad/seguridad, será lógica la prevención y los valencianos con el ferrocarril, incluido el numerosísimo de las cortas distancias tan obligado necesario en demografías elevadas y próximas.
Tanta “extrañeza” por parte de los poderes públicos abruma incomprensible y mendazmente a quienes esperamos la veracidad del fallo, sea técnico o humano. Y encima ahora la Sexta y la Uno, por supuesto Prisa, rescatan al momificado político Carlos Mazón como si en un giro dialéctico de funambulismo el expresidente valenciano también fuera culpable del descarrilamiento andaluz, extendiendo corresponsabilidades en la persona de la señora Ayuso.
Resulta poco ético, y menos democrático periodísticamente dedicar el 90% de su información-opinión a criticar a una oposición que no manda ni rige nuestros deberes y obligaciones, mientras que al Gobierno central apenas se consagran el 10% y sólo para alabar su gestión presuntamente inequívoca e indiscutible. Por eso prefiero informarme a través de Iker Jiménez.
Lo insólito y paranormal, mejor que la mentira y el escapismo trilero, no vaya a ser que encontremos a ET bajo el chasis de una locomotora, o perverso y amenazante soldador junto a un guardarraíles