precariedad y riesgo
Los funcionarios arremeten contra Instituciones Penitenciarias tras el motín de Fontcalent: "Enésimo fracaso de una política fallida"
El sindicato de trabajadores penitenciarios TAMPM denuncia la "axfisiante masificación" de presos del 200%, el no reconocimiento de los funcionarios de prisiones como agentes de autoridad y la escasez de personal.
El centro penitenciario de Fontcalent en Alicante, en una imagen de archivo.
El sindicato de trabajadores penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) ha denunciado el motín protagonizado este sábado por un grupo de internos en el Centro Penitenciario de Fontcalent, unos hechos que califica como “gravísimos incidentes regimentales” y que atribuye al "enésimo fracaso de una política penitenciaria fallida y alejada por completo de la realidad diaria de las prisiones españolas".
La organización sindical acusa a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, de mantener una "gestión que prioriza la estadística política e idealizada sobre la vida y la integridad física de los trabajadores que sostienen el sistema".
Según TAMPM, los incidentes comenzaron en el comedor del departamento de internos multirreincidentes, "los más problemáticos de la prisión y los más inadaptados al régimen de vida penitenciario", cuando "varios presos agredieron de forma sorpresiva a otro interno".
Tras la agresión, el grupo de responsables "se amotinó", desobedeció las órdenes del personal y cercó a los funcionarios presentes "con el objetivo de intentar impedir que sacasen del módulo al cabecilla, empleando violencia en forma de amenazas y logrando perturbar gravemente el orden", según el sindicato.
Posteriormente se registró un segundo incidente cuando "el mismo grupo de internos amotinados previamente se plantó de forma desafiante, negándose a subir a sus celdas". El sindicato define estos hechos como "unos hechos de insubordinación colectiva que requirieron la intervención nuevamente de los funcionarios".
Para TAMPM, lo ocurrido evidencia “la absoluta ineficacia de las medidas adoptadas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias". A su juicio, los protocolos aplicados a internos agresivos implicados en incidentes graves “son del todo estériles" y "la política de laxitud y la falta de sanciones disciplinarias ejemplares o de traslados inmediatos de centro no hacen sino espolear la violencia entre los líderes de los patios".
El sindicato también ha expresado su "profunda alarma ante la reiteración de incidentes regimentales de extrema violencia" y recuerda que en las últimas semanas tres funcionarios han resultado agredidos durante el desempeño de sus funciones, “evidenciando que el peligro es estructural y diario".
"Una de las mayores lacras"
Entre las causas de esta situación, los representantes de los trabajadores señalan “la asfixiante masificación que padece el centro penitenciario”, una problemática denunciada "de forma reiterada e incansable". Según explican, el módulo donde ocurrieron los hechos opera al 200% de su "capacidad operativa", una cifra "salvaje que imposibilita cualquier labor de reinserción y dinamita las condiciones mínimas de seguridad laboral".
Asimismo, TAMPM reclama el reconocimiento de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad, una reivindicación que considera “una de las mayores lacras políticas que sufren los trabajadores penitenciarios”. Según el sindicato, "esta desprotección jurídica total envía un mensaje de impunidad absoluta a la población reclusa, consciente de que agredir, amenazar o plantarse de forma violenta frente a un funcionario carece de consecuencias penales severas".
A ello suman “una alarmante y crónica ausencia de personal”. En este sentido, denuncian que las plantillas de Fontcalent soportan un déficit de efectivos "insostenible" que obliga a los trabajadores a atender módulos masificados con ratios de funcionario por interno que "rozan la temeridad", una situación que, afirman, pone en riesgo permanente la seguridad de los profesionales.