El precedente de Vallecas
¿Puede pasar en Alicante lo mismo que en Vallecas? El deterioro del Rico Pérez reabre el debate
El estadio del Hércules acumula años de deficiencias mientras Generalitat y club mantienen un conflicto por el mantenimiento del recinto
Estadio José Rico Pérez
La decisión de la Comunidad de Madrid de suspender la concesión del Estadio de Vallecas al Rayo Vallecano ha vuelto a poner el foco sobre otro recinto histórico del fútbol español: el José Rico Pérez de Alicante. La medida adoptada por el Gobierno madrileño, tras una auditoría que detectó graves deficiencias de seguridad y salubridad, ha reavivado las preguntas sobre el estado del estadio del Hércules y sobre quién debe hacerse cargo de su conservación.
Aunque ambos casos no son idénticos, sí comparten un punto de partida: se trata de estadios de titularidad pública utilizados por clubes privados y cuyo mantenimiento lleva años siendo objeto de controversia.
¿Cuál es el problema del Rico Pérez?
El José Rico Pérez pertenece a la Generalitat Valenciana a través del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), que adquirió el estadio en 2017 durante el proceso concursal del Hércules con el objetivo de recuperar parte de los 18 millones de euros avalados años antes a la Fundación del club.
Desde entonces, el Hércules utiliza el estadio en régimen de alquiler mediante un contrato firmado en 2007 que seguirá vigente hasta 2032 tras ser avalado por los tribunales en 2024.
El problema es que el estado del recinto se ha ido deteriorando con el paso de los años. Los aficionados denuncian desde hace tiempo asientos rotos y deteriorados por el sol, desprendimientos de cascotes, humedades, goteras, hormigón con armaduras expuestas, suciedad acumulada y hasta restos de excrementos y malos olores en distintas zonas del estadio.
Estadio José Rico Pérez de Alicante
La situación ha llegado incluso a convertirse en motivo de burla entre equipos rivales. El pasado verano, antes de un partido amistoso, el Elche CF publicó en sus redes sociales una fotografía del interior del Rico Pérez acompañada del mensaje "Hoy jugamos aquí", una publicación que muchos aficionados interpretaron como una ironía sobre el estado de las instalaciones.
Con una asistencia media superior a 8.000 espectadores por partido, el Rico Pérez es el recinto deportivo que más público reúne de forma regular en la ciudad de Alicante.
Desacuerdo entre el Hércules y la Generalitat
La principal diferencia entre el propietario y el club está en quién debe asumir determinadas actuaciones de mantenimiento.
Hace casi un año el Hércules planteó realizar unas obras de urgencia valoradas en 281.961 euros. Sin embargo, pretendía descontar esa inversión de los 165.725 euros que adeudaba al IVF por el alquiler del estadio entre 2019 y 2024.
El Instituto Valenciano de Finanzas solo aceptaba reconocer 114.742 euros de esas obras como parte del pago pendiente. Desde entonces, ambas partes no han alcanzado un acuerdo y el proyecto continúa paralizado.
La Generalitat sostiene además que la operación de compra del estadio nunca ha resultado rentable. A los alquileres impagados se suma que el contrato vigente limita su capacidad para gestionar libremente el recinto, un escenario que, según mantiene el IVF, dificulta justificar nuevas inversiones públicas.
Mientras tanto, el Hércules continúa utilizando el estadio como sede de sus oficinas, lugar de entrenamiento y escenario de sus partidos oficiales, por los que obtiene ingresos procedentes de abonos, taquilla y derechos de explotación.
El precedente de Vallecas
El caso del Estadio de Vallecas ha elevado el debate. La Comunidad de Madrid decidió suspender cautelarmente la concesión al Rayo Vallecano después de que una auditoría concluyera que el recinto presentaba una "obsolescencia generalizada" y un "severo incumplimiento normativo".
El informe detectó deficiencias en los sistemas contra incendios, las instalaciones eléctricas, el alumbrado de emergencia y las condiciones higiénico-sanitarias. También alertó de riesgos como la posible presencia de legionella (una bacteria ambiental que puede provocar infección respiratoria), zonas utilizadas para almacenar residuos y la falta de documentación sobre inspecciones y mantenimiento.
Fotografía del estadio de Vallecas
Ante ese escenario, el Gobierno madrileño anunció una intervención urgente para ejecutar las obras necesarias y garantizar la seguridad del estadio.
¿Puede ocurrir lo mismo en Alicante?
Por el momento, no existe ninguna auditoría pública comparable a la realizada en Vallecas ni la Generalitat ha anunciado una medida similar respecto al Rico Pérez. Sin embargo, el caso madrileño ha reabierto el debate sobre el estado del estadio alicantino.
La propiedad corresponde al Instituto Valenciano de Finanzas, mientras que el Hércules es el usuario habitual del recinto. Por su parte, el Ayuntamiento de Alicante, aunque no es el propietario, sí puede ejercer sus competencias en materia de inspección y seguridad si aprecia posibles incumplimientos de la normativa municipal.
Precisamente por ello, algunos aficionados herculanos piden que las administraciones revisen el estado del estadio para determinar si reúne todas las condiciones de seguridad y salubridad. El precedente de Vallecas demuestra que, cuando una inspección detecta riesgos para los usuarios, la Administración puede intervenir incluso en instalaciones deportivas de uso habitual.