elecciones 29-N
El PSOE aparta a Alejandro Soler como cabeza de lista al Congreso y aúpa a Toni Francés
El alcalde de Alcoy adelantó hace cuatro meses que daba por finalizada su etapa en la política municipalista
Toni Francés, será el candidato número de los socialistas por Alicante el 29-N
El tablero socialista en la provincia de Alicante ha movido una de las piezas en la partida. Por un lado, Toni Francés, alcalde de Alcoy y uno de los valores más sólidos del municipalismo valenciano, abandona su bastión histórico para dar el salto a la primera línea de la política nacional como cabeza de lista del PSOE al Congreso de los Diputados. Quizá ahora se entienda su movimiento de dejar la alcaldía del municipio alcoyano. La decisión supone relegar a Alejandro Soler, quien encabezó la candidatura socialista en los comicios de 2019 y 2023. El ilicitano, en su día de la cuerda de José Luis Ábalos, ahora en la cárcel por corrupción, no estaba precisamente en la nómina de los predilectos de la ministra y liderasa del PSPV-PSOE, Diana Morant.
La decisión de recolocar a Francés tiene su trastienda orgánica y para no pocos es una demostración de fuerza de Ángel Franco, el eterno e incombustible barón provincial.
La inclusión de Francés como número uno a la Cámara Baja constituye un giro de guion que ninguna encuesta ni quiniela interna barajaba en los mentideros políticos. Su desembarco en Madrid responde a la estrategia de aportar solvencia institucional y experiencia de gestión a la candidatura, abriendo de paso un periodo de reconfiguración ya solventada en el panorama local alcoyano mientras suma un activo bregado en las urnas para Ferraz.
Sin embargo, si la candidatura de Francés sorprende por su perfil institucional, el verdadero pulso de poder se libra en las cloacas orgánicas del partido. Los movimientos en torno a la lista al Senado —donde se perfila Francesc Fenollar, una de las apuestas personales de Ángel Franco— evidencian que la "era franquista" en el PSOE de Alicante no solo no ha tocado a su fin, sino que goza de una salud de hierro. Aquellos sectores críticos que daban por amortizado al tótem socialista y obsoleto su influjo se estrellan de nuevo contra la realidad: Franco ha pegado un fogonazo para recoger a sus elegidos y volver a imponer su autoridad, confirmando que lleva décadas manejando las filas del socialismo alicantino con una mano de hierro que se resiste a soltar el mando.
En definitiva, la candidatura del PSOE por Alicante dibuja un escenario dual donde conviven la modernización de los rostros públicos y las inercias más arraigadas del aparato. Con Toni Francés, el partido proyecta una imagen de gestión municipalista y peso político de cara al electorado; con la sombra alargada de Ángel Franco, se constatas que las viejas estructuras de poder siguen condicionando los equilibrios internos. Seguramente todo sea fruto de un trueque en el mercado persa de la política, un temple de autoridades y conciliaciones entre los poderes fríos del socialismo alicantino.