Malestar del PSOE de Elche; Alejandro Soler no recibe el perdón de Ferraz que sí han recibido otros
Llama la atención el contraste entre el castigo aplicado a Soler y la benevolencia mostrada con otros perfiles como el caso de Javier Cendón, diputado socialista y secretario general del PSOE de León.
Alejandro Soler en el Congreso de los Diputados
Hay que saber irse de los sitios. A Alejandro Soler no es que no le haya dado tiempo a irse: más bien le han echado. A juzgar por su reacción —como ya adelantaron algunas informaciones—, ha optado por parapetarse en la trinchera asamblearia de la agrupación del PSOE de Elche. Desde sus fueros ilicitanos han mostrado su malestar ante el movimiento sorpresivo de la dirección del partido a la hora de confeccionar las candidaturas al Congreso.
"No se lo esperaba", comentan fuentes de la formación en Elche. Un desencaje que contrasta con la hiperactividad mediática del diputado, quien hasta hace apenas unos días protagonizaba los vídeos del Grupo Socialista en la Cámara Baja. Sin embargo, a pesar de mantener cierta presencia en las propias redes sociales del partido, en Ferraz han decidido acordonar su perfil tras haber quedado intoxicado por la sombra de Santos Cerdán y José Luis Ábalos.
En su entorno más cercano aseguran que se ha cometido una injusticia y que se ha tirado de trazo grueso a la hora de depurar responsabilidades. Llama la atención el contraste entre el castigo aplicado a Soler y la benevolencia mostrada con otros perfiles. Es el caso de Javier Cendón, diputado socialista y secretario general del PSOE de León, quien, a pesar de haber mantenido también un trato estrecho con la fontanería del exministro de Transportes, que volverá a encabezar la lista por su circunscripción.
Con el descarte del político ilicitano, la agrupación socialista de Elche pierde peso en el delicado equilibrio de fuerzas orgánicas en la provincia de Alicante. Soler queda así descolgado en las quinielas electorales, tapado además por la proyección municipal del portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Héctor Díez. Habrá que ver si las Cortes Valencianas se revelan ahora como su próximo refugio.