Campaña 29-N

El PSOE de la Vega Baja, de los primeros en difundir un cartel electoral con el beso de Pedro Sánchez y Begoña Gómez

La maquinaria del Gobierno explota la vía emotiva para intentar blindar al presidente e hiperventilar a las bases con el lema «El amor vence al odio»

Cartel del PSOE de la Vega Baja

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Vivimos instalados en una campaña permanente; un ecosistema político dominado por la aprensión emotiva donde las ideas ceden terreno a la visceralidad. Ya lo teorizó el politólogo Manuel Arias Maldonado al analizar esta democracia «sentimental» que en España tuvo su gran catalizador en Iván Redondo, el gurú que modeló el relato del primer Pedro Sánchez en La Moncloa. Hoy, acuciado por la erosión del poder, Ferraz ha vuelto a poner a pleno rendimiento su maquinaria de marketing electoral, una cadena de montaje narrativa que pasó esta semana de la instrumentalización del drama social —como el trágico caso de Maricarmen— al repliegue afectivo del líder.

Los estrategas de campaña socialistas —guionistas consumados capaces de rivalizar con la industria cinematográfica— han encontrado un nuevo filón para rearmar la figura del presidente del Gobierno: convertir la vulnerabilidad en épica partidista. Y para ello han echado mano de un recurso previsible en el tablero: Begoña Gómez, la esposa del jefe del Ejecutivo.

El icono de la polarización

En las últimas horas, las redes sociales han comenzado a ser inundadas por carteles electorales que reproducen una de las estampas iconográficas fijadas por la fontanería del PSOE: el beso apasionado entre Sánchez y su esposa. Encuadrada bajo el lema «El amor vence al odio», la imagen traslada el debate político a un plano estrictamente maniqueo y melodramático, diseñando una frontera moral entre el afecto propio y la inquina ajena.

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Apenas se inmortalizó el instante —se desconoce si fruto de un impulso genuino o minuciosamente pautado en el escalado de producción—, las agrupaciones territoriales del PSOE se apresuraron a difundir la estampa tuneada con las siglas del partido. Una de las más madrugadoras ha sido la ejecutiva socialista de la Vega Baja, que no ha dudado en publicitar a bombo y clic por sus canales digitales el fotograma de este "romance de Estado", confirmando que la maquinaría preelectoral ya no guarda ningún decoro institucional.