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El 'milagro' de la Fundación Mediterráneo: de sobrevivir a la caída de la CAM a liderar la cultura en Alicante

Tras el fallecimiento de Luis Manuel Boyer, le sucede en la presidencia Matías Pérez Such.

Reunión del Patronato de la Fundación Mediterráneo, en la que se ha guardado un minuto de silencio en recuerdo de Luis Boyer y se ha elegido a Matías Pérez Such como nuevo presidente REMITIDA / HANDOUT por FUNDACIÓN MEDITERRÁNEO Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 19/10/2026FUNDACIÓN MEDITERRÁNEO

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Hablar de la Fundación Mediterráneo en los últimos años es, de forma inevitable, hablar de Luis Manuel Boyer. Por eso, su reciente fallecimiento a los 77 años dejó una profunda huella de consternación en Alicante. La entidad es hoy el motor cultural que es gracias a figuras como la suya, capaz de revolucionar el panorama de actividades, ponencias y debates en una plaza históricamente compleja para el ámbito cultural como la alicantina. Basta con echar un vistazo al altísimo nivel de ponentes que semana tras semana se congregan en sus aulas para entender el calado de su gestión.

Tras el doloroso vacío dejado por Boyer, el timón de la presidencia ha recaído en Matías Pérez Such, un experimentado conocido de la casa que ya ha ostentado esta responsabilidad en etapas anteriores. Su nombramiento busca garantizar la continuidad de un proyecto que, con el impulso de nombres clave como Sento Acosta, ha logrado erigirse en un referente del debate intelectual de la ciudad —combatiendo, incluso, esa particular 'costumbre alicantina' de no llegar a enterarse a tiempo de las grandes citas del calendario cultural—. En esta nueva etapa, Pérez Such buscará además consolidar y ampliar la influencia de la Fundación en otros epicentros clave como Valencia y Murcia.

Del espíritu de Maisonnave a la marca CAM

Para comprender el arraigo y el valor social de la Fundación Mediterráneo es imprescindible remontarse a su «padre putativo»: la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo. Ese germen solidario se sembró en 1877 de la mano del recordado alcalde alicantino Eleuterio Maisonnave, quien promovió la creación de la caja de ahorros local con la firme misión de ofrecer amparo y apoyo financiero a las clases más desfavorecidas. Una semilla de acción social que con el tiempo fructificaría y se extendería por toda la provincia.

Aquel movimiento inicial derivó, ya en 1940, en la gran fusión de las entidades del Sureste español, unificando el esfuerzo de diversos municipios en una sola estructura regional. Sin embargo, no sería hasta 1988 cuando la entidad adoptase de manera definitiva el sello con el que acompañaría a varias generaciones: Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

Sobrevivir al banco para salvar el patrimonio

La convulsa intervención de la caja por parte del Banco de España en 2011 marcó un punto de inflexión crítico. Ante la reestructuración del sector financiero, era urgente dar un giro institucional que permitiese blindar y salvar el auténtico propósito con el que nació la entidad. Así, en abril de 2014, nació formalmente la Fundación Caja Mediterráneo (rebautizada posteriormente como Fundación Mediterráneo), desvinculada por completo del negocio bancario.

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Aquella maniobra no solo fue una solución jurídica pragmática, sino un rescate en toda regla: permitió preservar para la ciudadanía un valioso legado histórico compuesto por edificios icónicos, centros culturales, fondos pictóricos, bibliotecas y obras de arte de incalculable valor repartidas por la Comunitat Valenciana y la Región de Murcia. Un inmenso patrimonio al que la institución, a través de una programación valiente y de exposiciones rompedoras, ha sabido devolverle la vida y el protagonismo que merece.