SUCESOS
Crónica negra: A todo gas en la Vega Baja y disparos de odio en Alicante
Jornada con varios altercados sangrientos y de violencia en nuestra provincia.
Archivo - Coche de la Policía Nacional.
Los estruendos de la violencia y el rugido de los motores rompieron el silencio de la provincia en una jornada negra. Entre la Vega Baja y la capital alicantina, la investigación policial ha destapado una secuencia de episodios violentos marcada por atropellos intencionados, persecuciones a tumba abierta y disparos motivados por el odio.
La embestida de Dolores y la fuga de Catral
En Dolores, una simple discusión de madrugada estuvo a punto de consumar una tragedia. Un joven de 21 años apretó el acelerador, ejecutó un giro brusco e invadió la trayectoria de dos personas, de 20 y 29 años, con el único fin de arrollarlas.
El vehículo embestió a las víctimas a una velocidad «claramente inadecuada», tal y como confirmó la Guardia Civil en la bautizada Operación Obtritio. Tras el atropello, el coche colisionó violentamente contra el bordillo y la fachada de una vivienda. El conductor huyó a pie dejando tras de sí un rastro de cristales, daños materiales y dos personas malheridas que, afortunadamente, se recuperan fuera de peligro. La Benemérita logró localizar y arrestar al agresor, acusado de dos delitos de homicidio en grado de tentativa y conducción temeraria. El Tribunal de Instancia de Orihuela ha decretado su libertad con cargos.
Sin salir de la comarca, a apenas seis kilómetros, la Policía Local de Catral daba el alto a un vehículo en un control preventivo. El conductor, lejos de detenerse, emprendió una huida a la desesperada poniendo en peligro a transeúntes y turismos a lo largo de seis kilómetros y medio de persecución. Tras lograr interceptarlo, las pruebas revelaron lo previsible: el hombre circulaba bajo los efectos de las drogas.
Fuego sobre el café en la capital
Mientras tanto, en Alicante, el terror se trasladó a la terraza de un bar. Un hombre tomaba pacíficamente un café cuando fue objeto de un ataque a balazos. Menos mal que lo pidió sin azúcar. El agresor descargó su arma contra él y su furgoneta mientras profería graves expresiones de odio. Pese a la ráfaga de disparos que impactó en el vehículo, la víctima resultó ilesa por milagro.
La Policía Nacional desplegó un contundente operativo para neutralizar al sospechoso. Tres registros domiciliarios se saldaron con la detención del presunto tirador —acusado de tentativa de homicidio, tenencia ilícita de armas, delito de odio y daños— y la de otros dos implicados tras el hallazgo de 3,7 kilos de marihuana, hachís, básculas de precisión, 300 euros en efectivo, dos chalecos antibalas y una catana.
El cerco, sin embargo, no se cerró ahí. En una segunda fase del dispositivo, los agentes interceptaron un turismo sospechoso cuyos ocupantes intentaron darse a la fuga. Tras neutralizar el vehículo, los investigadores hallaron el arma del crimen y dos cargadores ocultos junto a la caja de cambios. El principal sospechoso fue detenido por segunda vez —al sumar un delito contra la seguridad vial por carecer de carné— junto a un cuarto compinche. Todos han pasado ya a disposición judicial.