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La brutal agresión a dos ancianos en Nules en su casa a plena luz abre el debate de la inseguridad

Un matrimonio de 79 y 76 años fue agredido brutalmente en su propio domicilio de la calle Enrique Giner a golpes y puñetazos y dejándolos semiinconscientes, y la familia exige más medidas de protección

Manchas de sangre en el domicilio de los ancianos agredidos en Nules

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Lo que ocurrió el pasado 10 de febrero en la calle Enrique Giner de Nules no es un simple suceso. Es el síntoma de un problema que muchos vecinos llevan tiempo denunciando y que el Ayuntamiento ha preferido minimizar. A plena luz del día, a las 15:30 horas, un matrimonio de 79 y 76 años fue brutalmente agredido en su propio domicilio por un individuo que pretendía robarles. No fue un tirón en la calle. No fue un descuido. Fue una paliza salvaje en casa.

El agresor llamó a la puerta y, sin mediar palabra, comenzó a golpear al marido, V.C., con puñetazos en la cara, el ojo, la oreja y la cabeza mientras exigía dinero y oro. Entre cuatro y seis impactos directos. El anciano cayó desvanecido por las heridas mientras el asaltante registraba la vivienda. Al no encontrar nada, lo arrastró hacia el interior y volvió a golpearle, insistiendo en que entregara dinero. Minutos después llegó su mujer, C.G. Encontró la puerta abierta y a su marido ensangrentado en el suelo. Apenas tuvo tiempo de comprender lo que estaba ocurriendo: el agresor la atacó con la misma violencia, dejándola semiinconsciente antes de huir con algunas pertenencias. Dos personas mayores, atemorizadas en su propia casa de Nules. Una escena que debería avergonzar a cualquier responsable público.

La Policía Judicial y la Guardia Civil de Nules han abierto diligencias por agresión y robo con fuerza. Pero hay un detalle que indigna especialmente a la familia y a los vecinos: a pocos metros del domicilio existe una cámara de vigilancia de un centro público municipal que podría haber captado imágenes del agresor. Podría. Porque está inoperativa desde hace años. En un municipio donde, según denuncian los residentes, los robos son casi diarios, las cámaras públicas no funcionan y la sensación de impunidad crece. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve presumir de seguridad si los instrumentos básicos para garantizarla están apagados?

La familia de las víctimas no esconde su indignación: “Exigimos al Ayuntamiento de Nules que tome medidas ante la inseguridad en las calles, para que no se repitan hechos como el que han tenido que sufrir nuestros propios familiares. Es intolerable la dejadez que existe en el municipio con cámaras de vigilancia que no funcionan”. No es sólo el dolor físico. Es el miedo posterior. Dos ancianos que ya no se sienten seguros en su propia casa. Dos vecinos que han pasado de la rutina tranquila a mirar con desconfianza cada timbre que suena. El portavoz familiar lo resume con crudeza: “La reciente ampliación de la plantilla policial no sirve de nada si no se actúa ni se toman medidas preventivas y correctivas”. La familia pide algo elemental: que se pongan en funcionamiento las cámaras públicas, que se redoblen los esfuerzos de vigilancia a pie de calle y que la seguridad de los vecinos sea una prioridad efectiva, no un eslogan.

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