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El oscuro negocio de algunos pisos en Castellón: mujeres explotadas, amenazas y un detenido tras meses de investigación

La Guardia Civil destapa un entramado de explotación sexual en Peñíscola y Benicarló donde el detenido controlaba a las víctimas con amenazas, agresiones y drogas mientras obtenía beneficios económicos de su prostitución.

Operativo de la Guardia Civil. OPC

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La Guardia Civil ha desarticulado un entramado de explotación sexual en la provincia de Castellón con la detención de un hombre acusado de captar mujeres en situación límite, instalarles en viviendas y controlar su actividad para lucrarse con su prostitución. La investigación, desarrollada durante meses, ha sacado a la luz un sistema basado en la vulnerabilidad extrema de las víctimas y en un férreo control psicológico, económico y físico.

El arrestado, al que se atribuyen delitos de explotación sexual, lesiones, amenazas, coacciones y tráfico de drogas, operaba principalmente en viviendas ubicadas en Peñíscola y Benicarló. Según la investigación, ofrecía dinero a mujeres con graves dificultades económicas —muchas de ellas en situación administrativa irregular— para que ejercieran la prostitución en pisos preparados previamente para esta actividad.

Las pesquisas revelan que el sospechoso utilizaba promesas de ingresos como gancho para captar a las víctimas, muchas con responsabilidades familiares en sus países de origen y sin recursos. Una vez dentro del sistema, el detenido presuntamente se quedaba con gran parte del dinero que generaban, consolidando una relación de dependencia que les dificultaba abandonar la situación.

Además del beneficio económico, el investigado habría impuesto un control constante sobre las mujeres. Las obligaba a permanecer disponibles para clientes en cualquier momento y utilizaba amenazas, coacciones e incluso agresiones físicas para mantenerlas bajo su dominio y evitar que abandonaran la actividad.

Las víctimas residían en los propios inmuebles donde se ejercía la prostitución, lo que facilitaba una vigilancia continua. Este entorno generaba un flujo constante de personas, lo que había provocado quejas vecinales por ruidos, molestias y fiestas a altas horas de la madrugada, que ya habían motivado intervenciones policiales previas.

Drogas, vigilancia y una red bajo sospecha

La investigación también ha confirmado que en las viviendas se facilitaba el consumo de sustancias estupefacientes tanto a clientes como a las propias mujeres, lo que agrava el alcance delictivo de la operación. Este elemento refuerza la hipótesis de un sistema organizado que combinaba explotación sexual y tráfico de drogas.

El caso se inició en junio de 2025 tras una denuncia que puso en alerta a los agentes del Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Castellón. Durante meses, los investigadores llevaron a cabo vigilancias, seguimientos y diversas actuaciones que permitieron reunir pruebas suficientes para proceder al arresto.

El detenido fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción de Vinaròs el pasado 30 de enero. Mientras tanto, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación para identificar a más posibles víctimas y esclarecer la dimensión completa de la red, sin descartar nuevas detenciones en los próximos meses.

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La operación supone un nuevo golpe contra la explotación sexual en Castellón, un fenómeno que sigue afectando especialmente a mujeres en contextos de extrema vulnerabilidad y que continúa siendo una prioridad para las fuerzas de seguridad.