El Consell Valencià de Cultura se enreda con el derribo de Agrónomos

El presidente Santiago Grisolía toma partido y da por unánime una declaración días antes de reunirse el plenario del CVC.

Puig y la consellera de Sanidad ante las ruinas de Agrónomos.

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Fernando García Bonet

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La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, junto con el Consell Valencià de Cultura instituciones principales en materia de asesoramiento sobre protección del patrimonio cultural valenciano hasta el punto de que sus dictámenes son preceptivos para la incoación de procedimientos de declaración de Bienes de Interés Cultural (BIC), la máxima figura de protección según la Ley de Patrimonio, ha aprobado un escrito a propuesta de su sección de arquitectura, en el que se afea la demolición de las mal llamadas naves de la Escuela de Agrónomos de Fernando Moreno Barberá, sobre cuyos valores patrimoniales dignos de protección no parece tener dudas.

También el CVC se ha pronunciado con celeridad, tal vez excesiva. Porque la prensa valenciana se hizo eco de una declaración – Las Provincias titulaba “El Consell de Cultura se pone de perfil ante los derribos en la antigua Escuela de Agrónomos”- un par de días antes de que el órgano asesor estatutario de la Generalitat en materia cultural se reuniera en sesión plenaria. El hecho provocó la protesta enérgica de uno de los consejeros al constatar que el presidente Santigo Grisolía se había dirigido al conseller Vicent Marzá, haciendo suya una “comprensiva” declaración exculpatoria cuajada de forma unánime en la Comisión de Gobierno.


El insólito pronunciamiento de Grisolía

Un hecho insólito para el conseller discrepante que advirtió de la irregularidad cometida, puesto que el CVC deberá dictaminar, a solicitud de los grupos municipales de la oposición Partido Popular y Ciudadanos, sobre los valores patrimoniales de la hoy tristemente tan conocida obra registrada por el Docomomo entre las piezas merecedoras de tal distinción, y por ello digna de tal protección patrimonial. Y es cierto que resulta insólito este pronunciamiento previo del presidente -y de la

comisión de gobierno- que ahora se verá en la tesitura de declinar hacerlo, ratificarse o contradecir lo avanzado antes de su estudio riguroso por la Comisión de Legado que,preceptivamente, deberá realizarlo ¿Bisoñez? No parece que sea el caso.

Algunas fuentes consultadas sostienen que el contenido del escrito del CVC, que llega a afirmar “ … el CVC considera que este tipo de intervenciones públicas deben valorarse … atendiendo no solo a valores propios … sino a factores sociales y de salud pública” soslayando su cometido fundamental, lo es para "salvar" al presidente Ximo Puig, quien no tuvo empacho alguno en hacerse una foto “ante la pieza abatida” distribuida por los servicios de comunicación de la Generalitat.

Mientras tanto las manifestaciones de preocupación y repulsa se han seguido produciendo con mayor o menor contundencia. Lo han hecho el director y subdirectora de la Escuela de Arquitectura, la junta directiva del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia y más de una treintena de prestigiosos arquitectos locales y externos. Junto a llamativos silencios de quienes suelen estar atentos de forma personal o colectiva a tal tipo de transgresiones.

Puntos débiles de la operación

Tal vez, dicen los más perspicaces, porque ahora son ellos, y los suyos, los que las perpetran "desde el poder". La existencia de dos informes distintos y contradictorios, apenas con dos días hábiles de diferencia, de la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, es a juicio de los expertos, uno de los puntos débiles de la operación. Así como el informe justificativo del servicio de planeamiento municipal emitido a última hora del mismo día en que se concede la licencia de derribo e, inmediatamente, el inicio del mismo durante el fin de semana.

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Esta nueva chapuza administrativa que se produce cuando el propio CVC cuestiona, en Informe preceptivo realizado en tiempo y forma, la intervención en la Plaza del Ayuntamiento, será a todas luces objeto de un rocambolesco episodio que el órgano consultivo ha iniciado con mal pie. Y ha provocado ya las primeras reacciones de desconcierto y descontento en su propio seno.