DANA

Sedaví, tres meses después, celebra su primer pleno a puerta abierta

La sesión mensual se celebró con más de treinta vecinos del municipio en un ambiente cargado de tensión y dudas sobre la figura del alcalde socialista José Cabanes

Pleno de Sedaví tras la dana

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Tres meses después de la devastadora DANA que arrasó Sedaví, el municipio ha celebrado hoy su primer pleno municipal presencial con público. Sin embargo, la sesión no ha podido desarrollarse en el habitual Salón de Plenos, ya que este continúa inhabilitado por los daños sufridos. En su lugar, el encuentro ha tenido lugar en el Salón del Juzgado de Paz, un espacio reducido que solo ha permitido la entrada a unas 35 personas, dejando a muchas otras fuera, de pie en la calle.

El pleno comenzó con un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas de la DANA, un gesto de respeto que marcó el inicio de la sesión. El alcalde, José Cabanes, aprovechó este momento para pedir perdón públicamente por los errores cometidos durante la gestión de la emergencia, lo que fue recibido con una mezcla de reacciones por parte del público. A continuación, se procedió a la votación de los puntos del orden del día sin grandes sobresaltos. Pero el momento más esperado llegó en el turno de ruegos y preguntas, donde se generó un intenso debate que dejó en evidencia algunos de los puntos más polémicos de la gestión municipal tras la catástrofe.

El rifirrafe sobre los planes de emergencias

El portavoz de Vox, Javier Villar, tomó la palabra para preguntar al alcalde si el municipio contaba con un plan de emergencias. La respuesta del alcalde fue tajante: “Tenemos dos”. Sin embargo, el cruce de acusaciones que siguió dejó claro que el Plan de Inundaciones ni siquiera está aprobado y que el Plan de Emergencias está caducado, lo que generó controversia en la sala.

Por su parte, el portavoz del Partido Popular, Raúl Hellín, centró su intervención en la respuesta y la actitud del alcalde el día de la DANA. Hellín criticó que el alcalde no quisiera suspender las clases, a pesar de que otros municipios lo hicieron a las 12 del mediodía.

Según Hellín, en lugar de tomar una decisión tajante, el alcalde terminó diciendo a los centros educativos que tomaran las decisiones bajo su responsabilidad.

Hellín cuestionó al alcalde: “¿Se imagina si en lugar de ser a las 20:00 horas de la tarde hubiera sido a las 17:00 horas de la tarde cuando están todos los niños saliendo del colegio?,refiriéndose a la posibilidad de que una una mala decisión pudiera haber tenido consecuencias aún peores.

Además, Hellín preguntó cuándo se devolverá el IBI de oficio a los vecinos afectados y reclamó explicaciones sobre las ayudas procedentes de la Fundación Amancio Ortega, denunciando que tres meses después de la tragedia sigue sin repartirse un millón y medio de euros de esos fondos. Consideró inaceptable que esa cantidad siga bloqueada y exigió que se distribuyera de inmediato: “Ese dinero tiene que estar en el bolsillo de los ciudadanos, no en una cuenta sin repartir.”

En cuanto a la celebración del pleno, Hellín insinuó que el alcalde no hubiera querido convocarlo con público en diciembre por la indignación de los vecinos que no habían recibido todavía las ayudas de Amancio Ortega, y que, por lo tanto, prefería evitar el contacto directo con la ciudadanía en ese momento tan tenso.

Las principales preocupaciones del público: coches desaparecidos y ayudas de Amancio Ortega

Uno de los puntos que más indignación generó entre los asistentes fue la gestión de los vehículos afectados por la riada. Varios vecinos intervinieron para denunciar que no encuentran sus coches, que desconocen su paradero y que, debido a esta falta de información, no pueden solicitar la baja de los vehículos ni tramitar las indemnizaciones correspondientes. Para muchos, la gestión ha sido “nefasta” y piden explicaciones claras sobre lo que ha sucedido con los restos de los coches arrastrados por el agua.

Otra cuestión que preocupó a los ciudadanos fue la incertidumbre sobre las ayudas procedentes de la Fundación Amancio Ortega. Un asistente aseguraba no poder acceder a las ayudas por no estar empadronado en la vivienda, y expresaba su disconformidad con esta decisión del alcalde.

En otro momento del pleno, un vecino expresó su malestar por la actitud de la policía local, quien, según relató, no respondía a las llamadas de los afectados. Ante la queja, el alcalde respondió de forma evasiva, sugiriendo que “tomaría nota” y que faltan medios humanos como sino fuera responsabilidad suya como alcalde y concejal de policía.

Por último, una de las preguntas más incómodas para el alcalde llegó de la mano de una vecina, quien le reprochó que, siendo presidente de la Mancomunidad de l’Horta Sud, no hubiera sido consciente de lo que estaba a punto de ocurrir en la jornada de la DANA. “No me puedo creer que usted, siendo presidente de la Mancomunidad de l’Horta Sud, con el contacto que tiene con el resto de alcaldes, no fuera avisado por ninguno de ellos sobre lo que estaba a punto de pasar en Sedaví”, afirmó con rotundidad, reflejando la frustración de muchos afectados.

El alcalde pide perdón si ha cometidos errores pero echa balones fuera

Ante todas estas cuestiones, la respuesta del alcalde siguió un patrón claro: evitar asumir responsabilidades y desviar la culpa a otros organismos. A las preguntas sobre los planes de emergencias, señaló a la Generalitat y a la Conselleria. Sobre la gestión de los vehículos, culpó a la empresa encargada de su retirada y a las directrices del CECOPI como si el Ayuntamiento no tuviera ninguna implicación en la supervisión del proceso.

En cuanto a las ayudas, llegó a insinuar que las bases de Amancio Ortega eran responsabilidad del pleno cuando fueron aprobadas por un Decreto de Alcaldía

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Un pleno que deja muchas incógnitas

El pleno concluyó con un ambiente que refleja el malestar y las preocupaciones que aún persisten en Sedaví tras la tragedia. La falta de previsión ante la DANA y la gestión de la crisis han sido los puntos clave de un debate en el que la ciudadanía ha querido, una vez más, hacer oír su voz.