Nuevos retos para la Universidad Politécnica
No es de extrañar la atención inmediata que el rector ha mostrado por la Inteligencia Artificial (IA) y la necesidad de que de forma natural y rigurosa sus herramientas se incorporen con precisión al discurso académico.
José Capilla con la alcaldesa de Valencia, María José Catalá
Tal como ha venido informando ESdiario, la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) encara una nueva etapa de innovación y excelencia de la mano del reelegido rector Pepe Capilla. Con un equipo especialmente cualificado, la participación en los comicios de dos tercios efectivos de electores y el inequívoco respaldo de dos de cada tres profesores de plantilla, la institución académica ha superado con éxito las circunstancias -habitualmente propicias a menor apoyo explícito- de la inexistencia de candidato alternativo y los provocadores, aunque escasos, intentos de oportunista boicot de sectores radicales afortunadamente poco arraigados en nuestra comunidad académica.
No oculto mi particular satisfacción. Porque es mi alma mater, a la que he dedicado con ahínco algo más de cinco décadas, si cuento los seis años de estudiante de arquitectura apenas un curso después de la fundación de la Escuela por el que fue mi maestro Román Jiménez, acerca de cuya poliédrica trayectoria se defenderá próximamente una tesis doctoral que le hará justicia. Y porque he seguido con atención el desarrollo del anterior mandato de Capilla, preñado de logros -y de riesgos medidos- que rememoran la “época dorada” de Justo Nieto, quien siempre contó con mi colaboración tan comprometida y leal como crítica si era el caso. Es decir, que estoy plenamente satisfecho.
No corren los mejores tiempos para la universidad española, demasiado plegada a los intereses políticos y, tal vez en consecuencia, rebajando a menudo los niveles de exigencia tanto en calidad del profesorado como en capacidad demostrada de los estudiantes. Incluso, en ocasiones, en mi querida UPV. Personalmente considero escandalosa la frecuente actitud genuflexa de la CRUE (conferencia nacional de rectores) y estaré muy atento a la lectura que la profesora Eva Alcón, su actual presidenta, realizará en el Club de Encuentro Manuel Broseta el próximo martes 18. (A la que por encontrarme lejos de España no podré asistir presencialmente )
Sin embargo, la nómina de profesores e investigadores de excelencia y de alumnos brillantes con empleo incluso antes de su titulación -excepción que viene a confirmar la regla- es tan amplia que no cabe en esta tribuna de opinión. Sirva de ejemplo el reciente galardón al Joven Talento Femenino otorgado por la Fundación Real Academia de Ciencias (FRAE) a nuestra investigadora Ivana Gasulla, recibido de manos de la reina.
La Reina Letizia entrega el Premio al Joven Talento Científico Femenino a Ivana Gasulla en la categoría de Ciencias Aplicadas a la Tecnología.
Los retos que enfrentamos son tan complejos que hacen temer a Miguel Campos -acreditado arquitecto, profesor entregado y buen amigo- cierto abandono de la docencia como objetivo principal. Hago votos para que no sea así. La investigación aplicada y, más aún a mi criterio, la básica y fundamental son el mejor instrumento para elevar la calidad docente y el rendimiento estudiantil. Y no creo que esta posición no esté suficientemente compartida en nuestros tres campus universitarios o en la práctica de la incesante movilidad de docentes y discentes a lo largo del planeta.
Los perniciosos excesos burocráticos que se deducen del sinnúmero de legislaciones sectoriales a todas luces simplificables, convocatorias, acreditaciones y otros menesteres, suelen verse compensados en la UPV por un personal de administración y servicios comprometido y eficiente en su amplia mayoría.
Pero el panorama lejos de ser idílico es al mismo tiempo frágil, y los retos para los próximos seis años bien merecen una “verdadera revolución” (el vicerrector Monserrat dixit). No es de extrañar la atención inmediata que el rector ha mostrado por la Inteligencia Artificial (IA) y la necesidad de que de forma natural y rigurosa sus herramientas se incorporen con precisión al discurso académico.
Y celebro la atención que la alcaldesa María José Catalá, consciente de la importancia del asesoramiento de expertos auténticos, ha evidenciado de manera inmediata y pública ante esta próxima etapa.
Satisfecho y esperanzado, permítaseme felicitar a la comunidad politécnica por el respaldo a la política universitaria de Capilla. Y a él, por supuesto, a quién deseo lo mejor y mucho ánimo y tenacidad (más que resiliencia por cierto). Junto a mi modesto aplauso.