El PP apaga el fuego en la Diputación de Valencia y ata su gobernabilidad a la reforma electoral

PP, PSOE y Compromís estarían dispuestos a bajar el listón electoral que en las próximas elecciones facilitaría la entrada de partidos minoritarios como Unió Municipalista, Podemos, Ciudadanos o EU.

Imagen de archivo de Carlos Mazón, president de la Generalitat, y Vicent Mompó, presidente de la DIputación de Valencia y Jorge Rodríguez, alcalde de Ontinyent - GVA

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Un seísmo breve pero intenso agitó la Diputación de Valencia este martes con la amenaza de Ens Uneix de dinamitar el gobierno del PP de Vicent Mompó. Rápidamente, el PP ha apagado el fuego enviando al bombero número dos de Carlos Mazón, el portavoz Juanfran Pérez Llorca para negociar. 

El conflicto viene dado porque la confederación de partidos independientes, Unió Municipalista, que recientemente ha forjado el ex socialista Jorge Rodríguez presentó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para modificar la ley electoral, rebajar el listón del actual 5% al 3% de los votos, facilitando la entrada de otros y de este nuevo partido en el tablero político de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, el PP presentó "casualmente" el mismo día una enmienda a la Ley de Acompañamiento a los Presupuestos de la Generalitat que precisamente limita las funciones de las ILP vetando la posibilidad de la modificación del Estatuto de Autonomía y, por ende, bloqueando el movimiento de Unió Municipalista. 

Detrás de esa estrategia del PP de bloqueo de la ILP de Rodríguez, se encuentra una jugada maestra que les permitiría tener la sartén cogida por el mango, logrando mantener bien atada su gobernabilidad con el apoyo de Ens Uneix, pese a las amenazas de ruptura. Y es que el PP está "abierto a atender" y "negociar" la petición de Rodríguez, pero buscando "otras fórmulas", en palabras del síndic popular Juanfran Pérez Llorca, quien con estas palabras desliza que será un proceso largo. Esa fórmula aún no está sobre la mesa, pero si el PP, o incluso el propio Consell, es quien toma la delantera y presenta la rebaja del listón electoral, se garantizan el apoyo de Ens Uneix al menos durante el periodo de negociaciones y de tramitación de esta reforma por lo que, cuánto más se eternice el proceso, mejor para los populares. De hecho, en el PP están tranquilos. Llorca ha asegurado que tras las recientes conversaciones, el gobierno de la Diputación "no está en riesgo".

El tercer factor de esta ecuación es la oposición. Para bajar el listón electoral se necesita el apoyo del PSPV en Les Corts. Vox ha sentenciado su voto en contra, pues a diferencia del resto de partidos sobre este asunto en función de los intereses estratégicos, "Vox no ha cambiado de opinión según soplen los vientos". Compromís también se mantiene estático en su 'sí'. Pero los 55 escaños de PP y Compromís no serían suficientes, pues se requieren 2/3, es decir, 67 votos a favor para modificar una cuestión estatutaria como esta. 

Los socialistas se han mostrado más que interesados por la rebaja del listón que podría permitir la entrada de nuevos partidos como Podemos, EU, Ciudadanos y la nueva Unió Municipalista, pues ya es conocida la habilidad de los socialistas para gobernar con partidos minoritarios al estilo de Sánchez y los 7 votos del Congreso. El síndic José Muñoz ha avanzado su predisposición a sacar adelante la reforma electoral. "Los pactos se van a dar", ha aseverado. Es más, como augura que el movimiento de Carlos Mazón es de "trilero" y podría demorarse e incluso finalmente no materializarse como ha ocurrido con la negociación por la financiación autonómica, en el PSPV "no vamos a esperar" y presentaría su propia propuesta para asegurar que la reforma electoral llegue a tiempo para las próximas elecciones.

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No obstante, la bajada del listón electoral podría acabar en saco roto como el resto de negociaciones entre PP y PSPV, como ocurre con la reforma de los órganos estatutarios. La falta de consenso entre ambas formaciones podría bloquear esta reforma que quedaría en un mero gesto de voluntad por parte del PP que serviría para calmar las aguas en la Diputación aunque no llegue a materializarse.