Catalá "preocupada" porque el Gobierno atrapado por su corrupción desatienda Valencia tras la dana

La alcaldesa de Valencia muestra su preocupación por la corrupción del Gobierno que le lleva a desatender los problemas reales: "Valencia necesita un Gobierno que apoye, pero en lo último en lo que piensan es en un plan hidrológico"

La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, en Nueva Economía Forum (NEF)

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La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha hecho un balance de sus dos años de legislatura en la Tribuna Mediterránea de Fórum Europa, donde ha relatado el estado en el que se encontró la ciudad y cómo "le hemos dado la vuelta". Entre los avances más destacados, ha adelantado las medidas para prevenir próximas situaciones de emergencia. La alcaldesa no ha podido evitar pasar por alto el "asqueroso" y "preocupante problema" de la corrupción que acecha al Gobierno de Pedro Sánchez y que está provocando que el Ejecutivo del PSOE desatienda las necesidades e infraestructuras clave de Valencia.

Catalá ha reivindicando el apoyo del Gobierno de España para ejecutar un nuevo Plan Sur, aunque reconoce que "Valencia necesita un Gobierno que la apoye", sostiene que por la situación que atraviesa el Ejecutivo de Pedro Sánchez acorralado por los casos de corrupción, "en lo último en lo que deben estar pensando es en el plan hidrológico".

"Audios de prostitutas"

Con un ejemplo letal ha evidenciado la "falta de desconexión" del Ejecutivo del PSOE con los problemas reales de la ciudadanía: "sus hijo no pueden independizarse ni pagar el alquiler y lo que oyen son audios de prostitutas pagadas con dinero publico". "Esto solo tiene una solución ustedes y yo sabemos cuán es", ha deslizado aludiendo a unas elecciones generales.

"La izquierda empobreció Valencia"

Catalá ha arrancado recordando una canción de Serrat que escuchaba en casa cuando era pequeña y citando: "Valencia no necesita despojar una margarita cada noche", para definir la ciudad que desea construir. Con esta metáfora, describe a Valencia como “fruta jugosa prendida en mi alma”, una imagen que refleja su vocación y compromiso al cumplirse dos años de su mandato, justo a mitad de legislatura.

Durante su intervención, Catalá ha abordado los retos globales que enfrenta Valencia, "comunes a cualquier ciudad moderna: la movilidad, la vivienda, el orden turístico y el estrés climático". Reitera la necesidad de adoptar una "visión metropolitana" que dé respuesta a la evolución de la ciudad, señalando la urgencia de actualizar el Plan General de Urbanismo, que data de los años 80, para adaptarlo a una "Valencia de 2025" que crece respetando la huerta periurbana, la más grande de Europa. Este mismo mes de julio ha avanzado que se revisarán las normas del Plan General.

Catalá ha descrito la situación en la que encontró la ciudad tras ocho años de gobierno de izquierdas: "pobreza económica, licencias atascadas, subidas de impuestos y con casi todo por hacer, incluyendo infraestructuras como todos, todos centros deportivos y mercados municipales". 

En cambio, ha destacado los avances logrados desde 2023, resumiendo sus dos años de gobierno con tres palabras, comenzando con “urgencia”, en referencia a la crisis habitacional que afronta Valencia. Mientras el gobierno anterior de izquierda sólo construyó 14 viviendas en ocho años, Catalá ha puesto en marcha 1.000 viviendas protegidas, entregando ya más de 150. El año terminará con 415 familias accediendo a una vivienda asequible.

Respecto a los pisos turísticos, la alcaldesa critica la gestión previa de la izquierda por la ausencia de una normativa clara y la permisividad para la apertura de pisos turísticos en bajos. Como muestra cita que, de los más de 3.000 pisos turísticos en València, "el 95 % están ubicados precisamente en bajos comerciales".

En materia medioambiental, ha puesto en valor el histórico acuerdo para la Albufera de Valencia, así como la colaboración con los regantes y la Generalitat Valenciana para garantizar el agua necesaria para esta zona emblemática. 

Ha dedicado un capítulo concreto a la gestión de emergencias del episodio de la dana del 29 de octubre. Al respecto, la alcaldesa ha anunciado que la próxima semana se presentará un plan formativo para la ciudadanía, con un protocolo para actuar en situaciones de emergencia, como ejemplo claro de que este gobierno "sí se ha puesto a trabajar". Una vez más, reivindica un nuevo Plan Sur para la ciudad y su área metropolitana, mostrando su preocupación por la falta de "apoyo" del Gobierno de España, señalando que “Valencia necesita un Gobierno que la apoye, pero lo último en lo que deben estar pensando es en un plan hidrológico”, ha dicho en alusión a los problemas del Ejecutivo con los casos de corrupción. 

Por otro lado, ha enumerado avances con ejemplos concretos como el problema de los atascos de las licencias que se han reducido un 75%, como la tramitación para la ZAL del Puerto o los chiringuitos de la Malvarrosa, cuestiones paralizadas por el Rialto. La alcaldesa también ha puesto en valor la política turística municipal, que ha logrado que Valencia escale posiciones en el ranking internacional y abra nuevas rutas comerciales. También ha escalado en el ranking internacional de captación de talento, atrayendo a nuevas empresas. De hecho, ha adelantado que Microsoft se va a instalar en Valencia.

En materia fiscal, la política del gobierno municipal se ha basado en la bajada de impuestos y en el retorno del IBI, medidas que ya han beneficiado a 15.000 vecinos con la reducción de la plusvalía. Asimismo, el paro ha descendido un 10 % en estos dos años.

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Con una firme conclusión, María José Catalá ha concluido asegurando que “así que sí, en dos años hemos dado la vuelta a la ciudad.”