El PP, boicoteado por la izquierda y la 'anti-agenda 2030' de Vox, no saca adelante su Zona de Bajas Emisiones

El 'chantaje' de PSPV y Compromís con la peatonalización total del Corredor Verde para votar a favor de la norma europea no surte efecto y hace peligrar cerca de 115 millones de euros provenientes de Fondos Europeos. 

Imagen del pleno ordinario del mes de octubre del Ayuntamiento de ValenciaAyuntamiento de Valencia

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Valencia seguirá sin poder aplicar la obligatoria Zona de Bajas Emisiones (ZBE) después de que en el Pleno de este martes se consumara el doble boicot de la oposición de izquierdas (Compromís y PSPV) y la sorprendente traición de su socio de gobierno, Vox. El 'chantaje' de nacionalistas y socialistas con la peatonalización total del Corredor Verde para votar a favor de la norma europea no ha surtido efecto y hace peligrar cerca de 115 millones de euros provenientes de Fondos Europeos. Ayer, el concejal de Movilidad, Jesús Carbonell ya anticipó que, si la oposición no estaba dispuesta a hablar en pro a un acuerdo, no iba a haber un plan B para la ZBE. 

La ciudad se halla ahora en un limbo normativo, sin fecha para la entrada en vigor de la ZBE y con el riesgo de perder los cruciales fondos europeos asociados a la norma. Todo ello, por la estrategia de desgaste de la izquierda y la supuesta "defensa de las libertades" que esgrime el partido de Santiago Abascal. 

La polémica se remonta al Pleno de octubre, cuando el PP se quedó completamente aislado en la defensa de una ordenanza de la ZBE. En un movimiento inédito, Vox se desmarcó de la normativa, tachándola de "abusiva imposición de Bruselas" que coarta las libertades de los valencianos, cumpliendo una orden directa de su dirección nacional.

Aprovechando esta fractura, los partidos de la oposición —Compromís y PSPV— han elevado sus exigencias para dar su apoyo, sumiendo al consistorio en el caos. Mientras el PP buscaba un acuerdo de mínimos para cumplir con la legalidad, el PSPV y Compromís exigían condiciones inasumibles para el Partido Popular.

El PSPV exige dejar libre de coches el estratégico Corredor Verde, y Compromís pide medidas drásticas para reducir el tráfico en arterias clave como la calle Colón, penalizando a los conductores. Estas exigencias, según los 'populares', poco o nada tienen que ver con la Zona de Bajas Emisiones, motivo por el cual ha decidido no ceder ante este boicot que de la izquierda que, a su parecer, sin gobernar han intentado imponer su agenda jugando con esta supuesta mayoría que les ha brindado la negativa de Vox hacía las políticas climáticas de Europa. 

La propuesta de Carbonell, rechazada por el rodillo del no

Durante la sesión, Carbonell, lanzó una tercera propuesta negociadora para intentar desbloquear la situación. Este gesto de mano tendida incluía cambios importantes en las restricciones de etiquetas y el perímetro de la ZBE, que iría desde la V-30, abarcando San Isidro, San Marcelino y el Marítimo.

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Sin embargo, tanto Compromís como el PSPV rechazaron de plano la iniciativa tachándola de "insuficiente". El portavoz socialista, Borja Sanjuán, pese a su formación haber rechazado hasta tres propuesta de ZBE, preguntó a la alcaldesa si el edil de Movilidad iba a dimitir. La respuesta de la alcaldesa fue un rotundo no, garantizando la continuidad de Carbonell al frente de su concejalía.