Entrevista al alcalde de Albal
José Miguel Ferris: "He puesto todo el tiempo y las ganas para defender los intereses de los vecinos"
Alcalde de Albal desde 2023, la catástrofe de la dana de octubre de 2024 obligó a reorientar la gestión municipal hacia la reconstrucción, y con la vuelta a la normalidad está trayendo nuevas infraestructuras al municipio
El alcalde de Albal, José Miguel Ferris, en su despacho de la alcaldía.
Accedió a la alcaldía de Albal en 2023 con un gobierno tripartito en el que, además del PP, su partido, están los ediles de Avant y Vox. La catástrofe de la dana de octubre de 2024 obligó a reorientar la gestión municipal hacia la reconstrucción. A pesar de la tragedia, Albal casi ha vuelto a la normalidad e incluso se ha provisto de nuevas infraestructuras como la estación de tren, y ha puesto en marcha el actual servicio de limpieza o la adecuación de zonas industriales. Ahora se centra en la incorporación de nuevas dotaciones sanitarias y educativas.
.- Albal fue uno de los municipios golpeados por la dana. Desde su responsabilidad como alcalde, ¿cómo recuerda aquella catástrofe y de qué manera cree que ha marcado la vida del municipio?
En realidad, ha cambiado la vida de todos los municipios de l’Horta Sud para siempre, porque nunca volveremos a tratar las alertas de la misma manera. Creo que todos los municipios de la comarca, y en concreto Albal, tenemos ahora el reto de mejorar nuestra capacidad para informar a la ciudadanía cuando se aproxima una catástrofe.
.- ¿Qué factores fueron determinantes para que la población haya recuperado, en cierto modo, la normalidad?
Tras la catástrofe fue clave la colaboración de la Policía Local, la brigada municipal y también de nuestro sector agrícola, que sigue siendo muy potente. Contamos con muchos agricultores con maquinaria que permitió despejar el pueblo en un tiempo relativamente rápido. En una segunda fase resultó igualmente importante la incorporación de personal trabajador durante el verano para abordar tareas como la retirada de barro. También fue fundamental la desinsectación y la limpieza de alcantarillado para poder afrontar las lluvias de los últimos meses. En una tercera etapa, actuamos con cierta celeridad en la presentación de memorias y proyectos ante el Gobierno. Ya hemos iniciado la primera obra y hemos ido reparando progresivamente numerosos edificios, manteniendo un buen ritmo tanto en la planificación como en la ejecución.
.- Al margen de la tragedia, ¿qué aspectos destacaría en su gestión de estos dos años?
Hemos avanzado en aspectos esenciales como la participación ciudadana, a través de una política de puertas abiertas y de la atención directa a consultas e incidencias. Otro hito muy relevante ha sido la nueva contratación del servicio de limpieza y recogida de residuos. Hemos dado un salto cualitativo importante y las incidencias relacionadas con suciedad y vertidos se han reducido considerablemente. Además, estamos poniendo el foco en los polígonos industriales, donde grandes empresas han decidido invertir en Albal, como Aldi o Pavasal, junto a otras compañías que han optado por renovar sus instalaciones o implantarse en el municipio.
Contamos también con el compromiso de la Conselleria para la construcción del segundo centro de salud y estamos pendientes del instituto. Existe asimismo un acuerdo para la edificación de viviendas sociales. Por todo ello, y teniendo en cuenta el poco tiempo transcurrido, considero que el balance es muy positivo y, en ese sentido, estoy satisfecho.
.- ¿Cómo valora la actuación del Gobierno central con Albal?
La valoración final es positiva, porque nos han dotado de los recursos económicos necesarios para renovar los servicios. Lo que sí reclamo, no solo al Gobierno y sin señalar a nadie en concreto, es la necesidad de creación de comisiones mixtas que permitan afrontar los problemas de forma conjunta, al margen de los colores políticos. Es fundamental establecer mecanismos que agilicen la reconstrucción, y en ese camino debemos avanzar tanto los ayuntamientos como las administraciones autonómicas y el propio Gobierno.
.- ¿Ha faltado alguna ayuda por llegar?
En el caso de Albal, las ayudas están completamente ingresadas. El principal problema no es el dinero, sino la burocracia. Por ejemplo, tras muchos años de espera y con un importante esfuerzo económico por parte de la ciudadanía, desde febrero de 2025 Albal cuenta con estación de tren.
"Confío en que, conforme la estación de tren de Albal vaya consolidándose y aumente los usuarios, paren más trenes"
.- Sin embargo, algunos vecinos consideran insuficiente la frecuencia de paradas de los trenes. ¿En qué punto se encuentra esta cuestión?
El primer logro fue que, aunque en el convenio con Adif solo estaba prevista la parada de una línea, finalmente se acordó que pararan tanto la C1 como la C2. Es un punto de partida importante. Confío en que, conforme la estación vaya consolidándose y aumente su uso, se incorporen más paradas, como sucede en otros municipios vecinos. Esto ya ocurrió en Massanassa, donde inicialmente no paraban los trenes y, con el tiempo y el aumento de usuarios, también se incrementó el número de paradas.
Además, con las obras derivadas de la dana para la canalización del ciclo del agua, se habilitó un buen acceso a la estación, lo que resulta clave para incentivar su uso. A ello se suma el servicio regular de autobús urbano de lunes a viernes hacia la estación. Todos los incentivos que faciliten el acceso y animen a la ciudadanía a utilizar el tren son bienvenidos. Posteriormente, seguiremos reclamando a Renfe y Adif un aumento de la regularidad de paradas.
.- ¿Cuántos trenes y a qué destinos serían los necesarios?
Los destinos son los mismos, las líneas C1 y C2. El problema es que no paran en Albal en todos los tramos horarios, y eso es lo que necesitamos que se vaya corrigiendo progresivamente.
"Tenemos un acuerdo con la Conselleria de Vivienda para la construcción de viviendas de protección pública, que en una primera fase serán 40"
.- La vivienda es uno de los grandes problemas de muchos municipios de l’Horta Sud. ¿Cuál es la situación actual en Albal?
Nos encontramos en una situación bastante crítica por la falta de oferta. Los precios están subiendo mucho y la gente joven se ve obligada a marcharse a otros municipios para acceder a una vivienda digna a un precio razonable. En este ámbito contamos con un acuerdo con la Conselleria de Vivienda para la construcción de viviendas de protección pública, que en una primera fase serán 40.
Queremos evaluar también el funcionamiento del Plan Vive y, en función de sus resultados y de su impacto real en los vecinos, estudiar la posibilidad de promover más vivienda pública mediante este sistema.
.- ¿Dispone Albal de suelo para construir?
Sí, contamos con varias parcelas de gran tamaño. El planeamiento urbanístico no está completamente desarrollado en materia residencial, por lo que aún existe suelo público para abordar una segunda fase de vivienda protegida.
.- En relación con la juventud, ¿qué tipo de actividades impulsa el municipio?
La oferta cultural, de ocio y festiva es muy variada. Prácticamente no hay ningún fin de semana sin actividades. Celebramos las fiestas en honor a Sant Blai, conciertos, actuaciones de la banda de música, y el Casal Jove funciona casi todas las semanas con numerosas propuestas para los más jóvenes. Albal es un pueblo vivo, no una localidad dormitorio: es un municipio para vivirlo.
.- ¿Existe colaboración entre el ayuntamiento y el tejido asociativo?
La mayoría de asociaciones culturales reciben subvenciones municipales, porque desarrollan una labor educativa y dinamizadora fundamental. Albal cuenta con una banda de música muy potente, con numerosos educandos, además de orquesta de cámara, grupo de danzas, escuela de teatro y el propio Casal Jove, que mantiene sus puertas abiertas de forma permanente. La oferta cultural, tanto municipal como asociativa, es amplia y constante.
.- La migración es otro de los asuntos que generan debate. ¿Cómo lo afronta Albal?
Históricamente, Albal ha sido un pueblo acogedor. Quien llega lo hace con voluntad de integrarse, trabajar y progresar. Así ha ocurrido desde las décadas de los 50 y 60: las personas que llegan se adaptan y forman parte de la vida del municipio sin grandes dificultades.
"Albal es un municipio con un nivel razonable de orden; es un pueblo seguro y agradable para vivir"
.- ¿Qué políticas de integración se desarrollan desde el ayuntamiento?
Actuamos a través de la escuela de adultos, con programas de alfabetización y clases de castellano y valenciano. El Casal Jove también acoge a menores y ofrece refuerzo escolar. Tratamos de intervenir en los ámbitos donde pueden existir mayores vulnerabilidades para facilitar la integración.
.- ¿Cómo valora la situación de la seguridad ciudadana?
Albal está muy próxima a núcleos de gran población y los problemas del entorno no nos son ajenos. Aun así, más allá de hechos puntuales, somos un municipio con un nivel razonable de orden. Actuamos contra la prostitución en los polígonos y realizamos controles de alcoholemia todos los fines de semana. Vigilamos las zonas más sensibles y, en líneas generales, podemos afirmar que Albal es un pueblo seguro y agradable para vivir.
.- El tráfico y el estacionamiento son también una preocupación creciente. ¿Cómo se gestiona esta cuestión?
Por ahora no existen problemas graves, aunque empieza a detectarse déficil de plazas de estacionamiento en algunas zonas. A medida que el municipio crece y se construyen nuevos edificios, aumenta el número de vehículos. Estamos acondicionando solares, tanto públicos como conveniados con propietarios privados, para facilitar el aparcamiento, y exigimos que las nuevas promociones incluyan plazas de garaje. Con una población que en unos años rondará los 20.000 habitantes, es un reto complejo, aunque actualmente la situación es mejor que en otros municipios. Todavía se puede aparcar cerca del ayuntamiento.
José Miguel Ferris, alcalde de Albal.
.- En el plano político, usted gobierna gracias a un tripartito con Avant y Vox. ¿Cómo es la relación entre los socios?
La relación es estrictamente de trabajo. Nuestro objetivo es sacar adelante políticas y consolidar un gobierno estable. No es fácil, porque gobernar en solitario permite mayor agilidad, pero los vecinos han decidido esta composición y nuestra obligación es entendernos y cumplir su mandato.
.- ¿Esa relación fluctúa entre momentos de mayor o menor dificultad?
Al final somos personas del pueblo, con actuaciones más o menos acertadas, pero remamos juntos para que las discrepancias no se trasladen a la ciudadanía.
.- ¿Cómo valora la labor de la oposición, PSOE y Compromís?
No me gusta centrarme en otros compañeros. En general, todos intentan ser responsables y velar por el interés del municipio. Hay actitudes, sobre todo en el ámbito personal, que no deberían tener cabida en la política local. Puntualmente ocurren, pero confío en que todos buscan lo mejor para Albal.
.- Queda poco más de un año para las próximas elecciones. ¿Se presentará de nuevo como candidato?
Sí, sin duda. El trabajo siempre es mejorable, pero estoy convencido de que he puesto todo el tiempo y las ganas necesarios para defender los intereses de los vecinos. Entiendo que pueda existir frustración por la lentitud de algunos procesos, pero quiero dejar claro que el alcalde está para servir, no para ocupar un sillón, y mi voluntad es seguir haciéndolo.
.- En lo personal, ¿qué le ha dado mayor satisfacción como alcalde?
El agradecimiento vecinal. Para mí es esencial que los vecinos me paren por la calle para trasladarme problemas, sugerencias o reconocimientos. Esa cercanía es fundamental y la valoro enormemente.
.- Esa dedicación permanente también tiene un coste personal. ¿Cómo lo gestiona?
He tenido que aparcar casi por completo mis aficiones. Mi prioridad es mi hija y mi familia, y trato de atenderla como cualquier otro padre, aunque a veces tenga que traerla al despacho. La alcaldía es muy sacrificada, pero asumo esa responsabilidad con gusto.
"Desearía que se reduzca la polarización política, que las ideas no nos separen como vecinos y que seamos capaces de dialogar"
.- Para terminar, ¿qué le gustaría que se lograra en lo que queda de legislatura?
Más que un proyecto concreto, deseo que se avance, que superemos la burocracia que frena la reconstrucción y que las obras sean una realidad. Y, sobre todo, que se reduzca la polarización política, que las ideas no nos separen como vecinos y que seamos capaces de dialogar y generar sinergias para que Albal siga avanzando.