copa del rey

Si que era posible ganar al Madrid. El Baskonia rey de la copa (89-100)

Un último cuarto para la historia en una copa del rey para recordar. El debut de Roig Arena en la copa será difícil de superar.

T. Forrest MVP del partido

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Javier de Ramón

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El Roig Arena se vistió de gala para la final. En las gradas, un ambiente mayoritariamente a favor del Baskonia, capaz de hacer posible el triunfo. El Baskonia entró a pista con buena actitud, pero el Madrid entró arroyando.

Lo vivido en los primeros minutos fue un déjà vu de la semifinal blanca contra el Valencia, sacudida de salida, parcial de 13-2, y la sensación de que el Madrid quería cerrar la final antes de que el partido empezara realmente. El Baskonia, en apenas dos minutos, solo había lanzado una vez. Cuatro minutos tardó en llegar la segunda canasta vitoriana. Pero justo ahí, cuando parecía que se podía acabar la final, llegó el primer aviso del baskonia: la defensa también juega.

En cuanto el Baskonia aumento la intensidad en defensa, pudo correr y cuando corre, el Madrid sufre. Tanto, que los de Galbiati igualaron el choque y tomaron su primera ventaja (17-19). El cuarto terminó en tablas, pero con un detalle: el Madrid había perdido once puntos de renta.

El segundo cuarto comenzó con Diakite animándose desde el triple, igual que ante el Barça. Pero el Madrid contestó con dos triples seguidos de Andrés Feliz, que sostuvo a los blancos cuando peor lo pasaban.

El Madrid llego a liderar por diez puntos, aprovechando los desajustes defensivos del Baskonia. Y, aun así, había un jugador que mantenía vivos a los vitorianos: Timothé Luwawu-Cabarrot, autor de 17 puntos al descanso, con un 100% en tiros de dos y un 11/11 brutal en tiros libres en el total del partido.

Al descanso, 52-47. Distancia remontable, siempre que el Baskonia defendiera como en el primer cuarto.

Tras el paso por vestuarios, el intercambio de canastas favoreció al Madrid… hasta que, otra vez, el Baskonia cerró su aro. En cuanto la defensa ajustó, el partido cambió de temperatura: el Madrid se bloqueó y Baskonia empezó a correr.

La fórmula para ganar había quedado clara: Defensa + transición rápida = Baskonia podía ganar al Madrid.

Bajada del nivel defensivo = El Madrid sacaba ventajas de +6/+8.

La sensación hasta ese momento era que al Baskonia empezaba a faltarle aire. Aun así, Cabarrot volvió a aparecer para bajar la desventaja a cinco puntos antes del último cuarto. Una vida más.

Diez minutos para la gloria, y aparece el Madrid con una ventaja de +7, pero de nuevo el Baskonia reacciono: Un triple, una defensa increíble, un 2+1 en la pintura, y se pasa a estar a sólo un punto abajo.

El partido entró en un intercambio de canastas increíble, y por primera vez en toda la final, el Madrid ya no ganaba esos intercambios. El Baskonia empató a seis minutos del final, y luego se puso por delante entre un Roig Arena que parecía convertir Valencia en Vitoria.

No podías ser todo perfecto, Cabarrot, máximo anotador del partido con 28 puntos, cayó eliminado por faltas a falta de poco más de dos minutos, parecía que podía ser el momento clave, el jugador que había sido el motor ofensivo del Baskonia se tenía que ir al banco.

En ese momento el MVP de la final, Forrest, ha dirigido al equipo terminando con 22 puntos, 9 rebotes y 11 asistencias, récord histórico de valoración en una final del Baskonia (38). Al final los vitorianos se escaparon a +4 primero, +6 después, ya dentro del último minuto.

Esta vez no hubo milagro y el Madrid se quedó sin final.

El punto final del partido confirmo lo que ya se escuchaba en las gradas: Baskonia 100 – Real Madrid 89. Campeones. Txapeldunak.

Hay que recordad por qué el Baskonia en un club diferente: una identidad que no entiende de presupuestos ni de plantillas infinitas y que sobre todo tiene una afición que le sigue hasta el final.

Y el Baskonia volvió a reinar.

El Baskonia ganó al Barça en semifinales, ha ganado al Madrid en la final, ha ganado una copia que se decía que estaba reservada para otros, y lo ha hecho con carácter, con defensa, con velocidad, con corazón… y con un último cuarto inolvidable. Sí que era posible ganar al Madrid. Y lo hicieron.

Declaraciones

Sergio Scariolo: El técnico del Madrid abrió su comparecencia felicitando al Baskonia, a Galbiati, al cuerpo técnico y a la afición, reconociendo que “han merecido ganar”. Admitió problemas a la hora de proteger la pintura y ciertas carencias defensivas en uno contra uno y en las ayudas. Señaló que, pese a llegar empatados a tres minutos del final, al equipo le faltó lucidez ofensiva en el momento decisivo. “El Baskonia estaba siempre dentro del partido, aunque fuese por detrás”. También subrayó que la progresión del Madrid desde octubre había sido muy positiva y que esta derrota no debía derrumbar lo construido:

– “Hay que mirar hacia delante con autocrítica, pero sin perder confianza”. Para él, la final se decidió por detalles: la falta de paciencia, algún error en ataque cuando podían abrir brecha y esa tranquilidad que suele acompañar al que llega sin presión.

T. Forrest: MVP: “Estoy muy ilusionado por esta victoria. Enhorabuena a todos los baskonistas”. Explicó que el plan del día era claro: atacar el aro, sacar a Tavares de la pintura y mover al Madrid, y recalcó que lo cumplieron tal y como lo habían trabajado. “Gracias a Paolo… y también a mi perro, que me mantiene los pies en el suelo”. “Hay que subrayar la defensa del equipo. Todos.”

Paolo Galbiati: El técnico del Baskonia habló con emoción. “Estoy muy feliz por mi equipo, mi staff, mi gente. Ha sido un partido durísimo.” Reconoció el mal inicio, pero explicó que recuperaron el control cuando empezaron a defender y a mover al Madrid de lado a lado, algo que cambió la energía del partido. El 17-33 del último cuarto era, para él, la prueba de esa transformación. También tuvo palabras de agradecimiento para su familia, su novia, Luis —“el que me fichó”— y un recuerdo especial para la mujer del vicepresidente de Trento. Habló de construir química, algo que “no es fácil con profesionales de este nivel”, y confesó que sus jugadores creyeron en su trabajo y lo siguieron con devoción. “Hoy hemos ganado jugando como me gusta: ha sido bello”.

Estadísticas 

REAL MADRID (89): Campazzo (14), Hezonja (15), Deck (8), Tavares (9) y Llull (3) -quinteto inicial- Lyles (4), Kramer (-), Abalde (0), Maledon (12), Garuba (5), Feliz (15) y Len (4).

KOSNER BASKONIA (100): Howard (6), Diakite (9), Forrest (22), Radzevicius (2), Frisch (0) -quinteto inicial- Villar (0), Omoruyi (23), Kurucs (4), Luwawu-Cabarrot (28), Spagnolo (6), Bol (-) y Joskimovic (-).

Parciales: (26-26 / 26-21 / 20-20 / 17-33)

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Máximo anotador del partido: Luwawu-Cabarrot (28)