Caiga quien caiga (o el 'follonero nazi)

Todos eramos más jóvenes y bellos, y lo pasábamos en grande con Evole/Follonero, cuando se colaba en los saraos de la derechona, a dar la turra con su lengua de doble filo

Jordi Évole en su papel de El Follonero a finales de los 90

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Muy ilustrativa de la actual situación socio política y de la involución que más que experimentar venimos sufriendo, es esta furiosa persecución que se ha desatado contra el tocahuevos de Vito Quiles -según oigo también, nada menos que nuestro neonazi favorito del año- y muy especialmente, cuando ha osado ponerse faltón con una de las vacas sagradas del sanchismo.

Porque ya todos parecen haber olvidado como Gonzo atosigaba a Ana Botella, cuando esta incluso solo iba tranquilamente a la pelu; lo que se puede recordar clicando en YouTube; y entonces nos parecía la mar de gracioso. O como los aguerridos muchachos de Caiga Quien Caiga, perseguían inmisericordes al pepero de turno. Especialmente a su pija favorita, la siempre pizpireta Esperanza Aguirre.

Verdad es que ayer casi todos eramos más jóvenes y bellos, y lo pasábamos en grande con Evole/Follonero, cuando se colaba en los saraos de la derechona, a dar la turra con su lengua de doble filo.

O todo sea a partir de la pandemia, la guerra de Ucrania, o por perder tan miserable y tan repetidamente en el Festival de Eurovisión, que de un tiempo a esta parte a sus señorías, y a sus respectivas señoras y señoros, no les gusta pero qué ni una miajita, que les hagan preguntas fuera del aburrido guión prepago. Se entiende.

Y no será porque no estén preparados para evacuarlas, que eso sí qué no, pues seguramente hoy gozamos de la clase política más culta y más preparada de toda nuestra gloriosa historia. Y con diferencia.

Y tampoco me sean ustedes tan jodidamente pesimistas, que no se trata en modo alguno de eso; de que nos tenga rodeado el mismísimo ejército de Pancho Villa, que además de robar, pretende que lo dejen absolutamente tranquilo.

No se vayan a desconcentrar de sus tan santas y tan provechosas labores. Que además, fíjate, han de bregar con todos los líos de los aranceles, la Otan, el aborto, y Tump, y tal...

Pobrets meus...