Y la 'p... España' 16 añitos después
Es casi otro milagro de la primavera, ver de vuelta a esta selección de jugones que siguen tocando y tocando la pelota, como si fueran los morantes de la cancha
Aficionados a la selección española de fútbol durante la celebración del partido de semifinales del mundial.
Y no me estoy refiriendo a un tal Arcadi que, cuando dejó el glorioso gobierno del Botànic, había aumentado la deuda valenciana en cerca de 20.000 millones de eurazos, más cerca que nunca de emular a su idolatrado principado; de ahí su meteórico ascenso, seguramente. Que aquí ya sabemos de sobra, que solo progresan adecuadamente los que en otros muchos países estarían tan ricamente a la sombra.
Algo parecido a lo que querían hacer con UCO-Balas, pero al revés, ese sabueso o Sherlock Holmes que más incordia al matrimonio Sánchez-Gómez, los nuevos Reverendos Jones del politiqueo patrio: que como si esto fuera su mismísima
Guayana, nos tienen aquí a todo el personal aguardando a ver cuando nos administran de una puta vez la cicuta (preferentemente si eres sociata y de toda la vida de dios, se entiende). Que ahora por demás a todo esto le dicen eutanasia: Gracias Médica y Madre!!!
Por eso es casi otro milagro de la primavera, ver de vuelta a esta selección de jugones que siguen tocando y tocando la pelota, como si fueran los morantes de la cancha, hasta que aparece Merino y los deja sequitos hasta la bola.
Que ya pase lo que pase, la copa se ha conseguido y más que alzado: ese bocachancla de Trump que anda perdiendo no sólo en sus falsos estadios, sino también en Irán; y en Cuba y en Venezuela: y el próximo noviembre en su senado.