¿Debate de Estado de la Ciudad o del estado de la oposición?: El funeral político de los portavoces bisagra de la izquierda

La alcaldesa, María José Catalá, se verá el jueves en una situación inédita: sola en el cara a cara, sin rival electoral enfrente

El portavoz del PSPV, Borja Sanjuán; la alcaldesa María José Catalá; y la portavoz de Compromís, papi Robles

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En el Cap i Casal, tradicionalmente, la tribuna era la pasarela natural de los aspirantes a la Alcaldía. Joan Ribó se hizo así con la batuta de mando y Sandra Gómez se consolidó como líder del PSPV, aunque no ganara. Sin embargo, la norma se ha roto

La izquierda llega a final de curso sin haber remontado. Con las encuestas dándole una nueva mayoría a la dirigente popular, María José Catalá, el PSPV y Compromís han pasado a lo que en economía viene a ser la búsqueda de activos refugio en periodo de recesión: repescar caras conocidas que han ocupado cargos de gobierno. Compromís rescata a Mónica Oltra porque el proyecto post-Ribó se ha desmoronado. El PSPV hace lo mismo con el esquema de Madrid de 2023: Borja Sanjuán es desplazado para que Ferraz aterrice a su delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, igual que Mar Espinar lo fue para colocar a Reyes Maroto. Es la confesión de un fracaso. 

Para Sanjuán y Robles, el Debate de Estado de la Ciudad de este jueves -el más importante del curso político- será una despedida del gran escaparate local: no habrá más grandes debates de ciudad para ellos, pues la cita del año que viene estará monopolizada por los nuevos candidatos. Lo será también probablemente para el portavoz de Vox, José Gosálvez. Aunque Vox no ha confirmado a su candidato y no parece tener ninguna intención de hacerlo de forma inminente, entre bambalinas ha cobrado fuerza la posible candidatura del exvicepresidente Vicente Barrera, especialmente desde que se reincorporó al partido y retomó su faceta política como presidente provincial de Vox Valencia. Lo afrontan, por tanto, como un cierre de etapa. 

Esta bicefalia entre la voz del hemiciclo y el cartel electoral condena al Debate a un vaciado de trascendencia política, perdiendo el fuelle electoral que lo caracteriza. 

Además se altera la dinámica del pleno en cuanto a que María José Catalá se quedará sola como única candidata real sobre la pista de juego. La dirigente popular practicará un ejercicio de cara a cara contra interlocutores que no serán sus rivales en las urnas de 2027. Contra unos portavoces de la oposición bisagra que gozan con menor autoridad que el año anterior para contraprogramarle o rebatirle su agenda del gobierno, pues su no continuidad despoja de recorrido a cualquier proyecto a largo plazo que pretendan lanzar desde la tribuna y cualquier compromiso formulado quedará en el aire o supeditado al criterio de los nuevos liderazgos. Una anomalía que la deja en una situación de clara ventaja. 

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El jueves no se debatirá tanto el estado de la ciudad como el estado de la oposición.