CHAMPIONS LEAGUE

Las dudas dejan muy tocado al Real Madrid en Londres y permite al Arsenal soñar despierto

El equipo de Carlo Ancelotti no ha podido con la intensidad y la efectividad del Arsenal de Mikel Arteta.

Mikel Merino celebra su gol contra el Madrid.DPA vía Europa Press

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Pablo del Campo

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La previa de la ida de las semifinales de Champions League entre Arsenal y Real Madrid indicaba que el encuentro iba a estar cargado de emociones e intensidad. Ambos entrenadores, Mikel Arteta y Carlo Ancelotti, se elogiaron mutuamente, tratando de quitar hierro al asunto y bajar las revoluciones. El entrenador del Arsenal no sorprendió con su once inicial y ubicó a los jugadores que están siendo habituales, con dos españoles como David Raya y Mikel Merino saliendo de inicio. En frente, estaban las dudas en el once de Ancelotti, que finalmente ubicó a David Alaba en el lateral izquierdo y a Luka Modric en el centro del campo, completando el resto del once con los más habituales.

Una primera parte tranquila

El partido comenzó como era de esperar, con ambos equipos tratando de descubrir la manera de llegar hasta el área rival y con los dos entrenadores haciendo sus investigaciones pertinentes, para desmontar la estrategia rival. Los aficionados londinenses se hicieron notar desde antes del partido y también fue así durante el encuentro, apoyando al conjunto Gunner en su camino hacia una hipotética final de la Liga de Campeones, y no defraudaron.

El Real Madrid comenzó con buen pie, generando varias ocasiones en los minutos iniciales del encuentro y creando peligro al contraataque, y ese fue el estilo de juego adoptado por el club blanco, esperar los errores del Arsenal para poder salir corriendo y ser incisivos. Los de Londres rápido impusieron su juego, saliendo con el balón jugado desde los pies del portero y pausando el ritmo que trataba de imponer el Real Madrid. Vinicius Jr lo intentó hasta en tres ocasiones, pero fue Courtois el protagonista, con una doble parada salvadora en una acción aislada generada por Bukayo Saka.

Se fueron al descanso con tablas en el marcador, con 45 minutos por delante y con la calma previa a la tormenta.

La charla de Arteta cambió el partido

Los jugadores del Real Madrid no pudieron igualar el nivel de intensidad impuesto por los jugadores del Arsenal al salir del vestuario. La presión alta de los Gunners propició la llegada de la primera tarjeta amarilla del partido para los londinenses, en concreto fue para Thomas Partey. 

El club blanco empezó a encadenar errores debido al buen hacer del club entrenado por Mikel Arteta, y en el minuto 57 llegó la tormenta. Una falta al borde del área de David Alaba dio la posibilidad perfecta para que Declan Rice pudiese abrir el marcador con un gol espectacular, evitando a la barrera madridista y evitando las manos de Courtois, que pasaría a ser el protagonista del partido. El portero belga realizó una triple parada que parecía tener el poder suficiente para revivir al Real Madrid y ayudarle a buscar el gol del empate, pero no fue así.

Esta vez fue Camavinga el que se vistió de Alaba y derribó a un jugador del Arsenal al borde del área. Volvió a coger el balón Declan Rice y volvió a colocar el balón en el fondo de la red, poniendo el 2-0 en el marcador y desatando la locura en las gradas del Emirates Stadium. Los jugadores entrenados por Ancelotti estaban K. O. y antes de que el entrenador italiano pudiese hacer los cambios, llegó el gol de Mikel Merino que sentenciaría el partido y pondría el 3-0 en el marcador.

Cuando parecía que no podía ir a peor...

El Arsenal se acomodó con el resultado favorable y entraron los cambios para evitar la remontada madridista. Ancelotti también lo intentó con jugadores de banquillo como Brahim Díaz, pero no hubo manera.

La desesperación invadió a los jugadores del Real Madrid en los minutos finales del partido. Eduardo Camavinga, que ya tenía tarjeta amarilla, decidió hacer una entrada a destiempo, consiguiendo que el árbitro del parido le amonestase por segunda vez y acabe el partido antes de tiempo, dejando a su equipo con diez y perdiéndose el partido de vuelta.

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El marcador final fue de tres goles a cero y el Arsenal fue dominador. Quedan los 90 minutos restantes de la eliminatoria en el Santiago Bernabéu y Mikel Arteta sabe, por experiencia propia cuando era asistente de Guardiola en el Manchester City, que no hay nada resuelto y que noventa minutos en el Bernabéu son "molto longos".