PREMIER LEAGUE | NEWCASTLE 2-3 LIVERPOOL

El Liverpool pone sal en la herida del Newcastle

El Liverpool venció al Newcastle con un gol agónico del adolescente Rio Ngumoha en un duelo protagonizado por la sombra de Alexander Isak

El joven Rio Ngumoha marcó el gol del triunfoGeorge Wood/Getty Images

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El Newcastle se queedó con las ganas de hundir al Liverpool. En el noreste de Inglaterra se disputaba un partido con una intensidad poco habitual en una segunda jornada de liga. Las urracas no pudieron contar con su estrella, Alexander Isak, quien ha decidido no volver a jugar con el equipo ante su deseo de salir traspasado; enfrente estaban los reds, los responsables de la rebeldía del delantero. Pero, lejos de cosechar una alegría, los magpies extendieron su desgracia; no solo no ganaron, sino que perdieron de la forma más dolorosa que cualquier guionista se pudiese imaginar, con un gol en el minutos 100 poco después de lograr el empate. Además, como si fuera poco, se van con Anthony Gordon suspendido por los próximos tres encuentros y dos de sus tres mediocampistas titulares, Sandro Tonali y Joelinton, forzados a salir sustituidos por lesión.

El primer tiempo tuvo tantas patadas como se podía esperar. Las luchas del mercado se hicieron sentir tanto en la cancha, con los futbolistas dispuestos a chocar en cada disputa, y en las gradas, con la afición gritando cada barrida de los jugadores del Newcastle. Fueron en total 19 las faltas y los magpies, que habían entrado de lleno en esa dinámica, no salieron bien parados. En el tiempo de agregado, justo antes de ir al descanso, la adrenalina pudo con Anthony Gordon, que fue a presionar a Virgil van Dijk pasado de revoluciones y cometió una infracción que en principió le mereció la tarjeta amarilla, pero el VAR advirtió a Simon Hooper, quien rectificó tras ver la repetición y decidió expulsar al 10 albinegro.

Anthony Gordon se marcha expulsadoStu Forster/Getty Images

Antes de la expulsión de Gordon, el Newcastle había conseguido poner contra las cuerdas al Liverpool. Los reds fueron menos durante la primera media hora del compromiso y estuvieron muy cerca de recibir el primer golpe, pero la ausencia de un 9 penalizó a los locales. Los de Eddie Howe tuvieron hasta tres ocasiones claras, pero no estaba Alexander Isak para aprovecharlas; vaya mala fortuna la suya que sea precisamente ante el Liverpool, el motivo de la ausencia del sueco, cuando salen a relucir sus debilidades. Tras tantos desperdicios, del otro lado dieron cátedra de eficacia; un disparo lejano de Gravenberch bastó para que el equipo de Arne Slot, desdibujado hasta entonces, se pusiera por delante.

Un Ekitike en plena luna de miel no guardó piedad ante un St James' Park sediento de venganza. Menos de un minuto pasó entre el pitido de Hooper y un contraataque, iniciado por él mismo, que terminó con gol del joven francés. Con un hombre menos y dos goles de distancia, la afición se resignaba a tener que alargar la frustración arrastrada durante todo el verano, pero entonces apareció el líder, el consentido de la ciudad; Bruno Guimaraes superó en el salto a Milos Kerkez y de un centro de Livramento sacó un cabezazo lo suficientemente esquinado como para que Alisson, pese a tocarla, no pudiese evitar el tanto. El brasileño, extasiado, renunció a apurar el saque para ir a celebrar con las gradas el que evidentemente no era un gol cualquiera en un juego cualquiera.

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Después del gol, el juego se hizo largo y se llenó de -aun más- barro. El Newcastle logró su cometido y contuvo al ataque del Liverpol a esperas de tener una chance para empatarlo. Cayeron unos cuantos en el camino -Tonali, Joelinton y Schar se fueron heridos-, pero los de Eddie Howe tuvieron éxito; al minuto 88, cobraron en largo una pelota parada en la mitad del campo y, tras pasar por encima de Burn y su marca, el esférico le quedó al recién ingresado William Osula. El danés no desperdició la ocasión e hizo estallar a una hinchada a la que le urgía -como mínimo- no perder. Pero todo se vino abajo poco después. Cuando el empate parecía definido, al minuto 100 de juego, una gran jugada colectiva por el costado derecho encontró a Rio Ngumoha, el canterano de 16 años que disputaba su primer partido de Premier, entrando solo por el lado contrario para acribillar a Pope y silenciar Newcastle de la manera más cruel.