Ferran Torres y los 106 kilómetros que unen las dos estrellas de España

El delantero de Foios marcó el gol del Mundial en el minuto 106, exactamente la distancia en línea recta que separa su pueblo del Fuentealbilla de Andrés Iniesta, héroe de Sudáfrica 2010

Ferran Torres, con el trofeo de campeón del Mundo 2026Getty Images

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Sandra Sánchez

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Hay historias que parecen escritas antes de que empiece el partido. No porque exista la magia, sino porque el fútbol lleva más de un siglo empeñado en fabricar coincidencias imposibles. Esta es una de ellas.

El 11 de julio de 2010, Andrés Iniesta apareció en el minuto 116 de la final del Mundial de Suráfrica para marcar el gol más importante de la historia del fútbol español. Dieciséis años después, en la final del Mundial de 2026, Ferran Torres encontró el momento exacto para escribir su propia página. El delantero valenciano decidió el título frente a Argentina en el minuto 106 de la prórroga y regaló a España su segunda estrella.

Hasta ahí llega la historia que conoce todo el mundo. La curiosidad aparece cuando el balón deja paso al mapa.

Iniesta nació en Fuentealbilla, un pequeño municipio de Albacete. Ferran Torres lo hizo en Foios, en la provincia de Valencia. Dos pueblos separados por apenas 106 kilómetros en línea recta. Exactamente la misma cifra que marcaba el reloj cuando Ferran batió al Dubu Martínez y cambió para siempre la historia de la Selección.

Seguramente sea una casualidad. O quizá una de esas travesuras que solo el deporte es capaz de regalar de vez en cuando. Porque el fútbol no entiende de matemáticas, pero sí de símbolos. Y cuesta no detenerse un instante cuando dos campeones del mundo, autores de los dos goles más importantes que ha celebrado España, quedan unidos por un número que aparece tanto en el mapa como en la memoria.

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106 kilómetros, distancia entre Fuentalbilla y Foios

Entre Fuentealbilla y Foios no solo hay 106 kilómetros. Desde aquella noche de Nueva Jersey también existe un puente invisible que une dos generaciones, dos finales mundialistas y las dos estrellas que ya brillan sobre el escudo de la Selección. A veces, el fútbol encuentra formas de rimar la historia que ningún guionista se habría atrevido a escribir.