TENIS

El meteórico ascenso de Rafa Jódar: España ya tiene otra joya del tenis

El madrileño ha pasado del puesto 540 al undécimo mundial en doce meses, tras abandonar la universidad estadounidense y conquistar su primer título ATP con una madurez impropia de alguien de 19 años

Rafael Jóda, la gran irrupción tenística del añoGetty Images

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Sandra Sánchez

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Rafa Jódar necesitó apenas 75 minutos para despachar a Alejandro Tabilo por 6-2 y 6-1 y alcanzar los octavos de final del Masters 1.000 de Cincinnati. El chileno había apalizado al español en marzo, pero cinco meses son una eternidad para un muchacho que está devorando etapas como quien termina deberes, de los fáciles, antes de salir a jugar.

La victoria le convierte, junto con Carlos Alcaraz y Ben Shelton, en uno de los tres adolescentes que han alcanzado esta ronda en Cincinnati durante la presente década. Jódar es ya el número 11 del mundo, séptimo en la carrera hacia las ATP Finals y espera al italiano Flavio Cobolli. De promesa empieza a quedarle poco. Es presente con cara de niño.

Jódar nació en Madrid el 17 de septiembre de 2006 y es hijo único de dos profesores. Cogió una raqueta a los cuatro años, entró en el Club de Tenis Chamartín a los seis y abandonó el fútbol a los doce para concentrarse definitivamente en la pista. Tampoco se llama Rafael por Nadal: su padre, su abuelo y su bisabuelo ya llevaban ese nombre.

Su padre, profesor de Educación Física y antiguo jugador de baloncesto, ha terminado ejerciendo como entrenador, preparador, representante y compañero de viaje. Todo en uno. En Roland Garros ocupó en solitario un palco reservado habitualmente para equipos numerosos. No faltaba nadie. El equipo Jódar cabe, de momento, en dos asientos.

La imagen más familiar apareció precisamente en Cincinnati. Durante su agónica remontada ante Denis Shapovalov, Rafa rompió los cordones de dos zapatillas y su padre tuvo que lanzarle otro par desde la grada. Perdía 1-5 en el tercer set, salvó una bola de partido y encadenó seis juegos. Después prometió llevar más calzado. A veces la alta competición también depende de que tu padre prepare bien la mochila. Al menos no tuvo que atarle los cordones...

Su carrera pudo haber seguido el camino rápido después de ganar el US Open júnior de 2024. Eligió el largo. Se marchó a la Universidad de Virginia, cursó cinco asignaturas, aprendió a vivir lejos de casa y fue elegido mejor debutante universitario de Estados Unidos. Su entrenador, Andrés Pedroso, lo define como “el joven de 19 años más maduro” que ha conocido.

A finales de 2025 renunció a los tres años universitarios que le quedaban y se hizo profesional. Desde entonces ha ganado en Marrakech, disputado la final de Washington, alcanzado las semifinales en Canadá y llegado a cuartos en Roland Garros, Madrid y Roma. Idolatraba a Nadal, después miró hacia Alcaraz y ahora insiste en construir su propio camino. También es madridista y tiene a Jude Bellingham como futbolista favorito. Nadie es perfecto por casualidad.

Madrid conoce bien la historia de referentes del tenis. Antes aparecieron Manolo Santana, número uno mundial y campeón de cuatro grandes; Emilio Sánchez Vicario y Fernando Verdasco, ambos llegaron a ser séptimos de la ATP. Desde que Verdasco abandonó la primera línea, hace aproximadamente quince años, ningún madrileño había vuelto a instalarse tan arriba. Y ahora también empuja Martín Landaluce. De repente hay relevo por duplicado.

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Jódar empezó agosto de 2025 fuera de los 500 mejores y doce meses después acaricia el Top 10 sin puntos que defender en el próximo US Open. Cobolli será el siguiente obstáculo. Si vuelven a romperse los cordones, su padre ya sabe qué hacer. El circuito también empieza a descubrirlo.