BALONCESTO | NBA
El angustioso grito de Kyle Singler: deteriorado y pidiendo auxilio a Coach K
El exjugador de baloncesto del Real Madrid y de la NBA reaparece visiblemente desmejorado, acusa a su antiguo entrenador de abandonarlo y prolonga una inquietante sucesión de episodios que comenzó hace casi dos años
Kyle Singler, en su etapa en la NBA y en su último vídeo de Instagram
Cuesta reconocer a Kyle Singler. El jugador alto, fuerte y de aspecto impecable que pasó por el Real Madrid y disputó seis temporadas en la NBA aparece ahora demacrado, desaliñado y con dificultades para ordenar su discurso. Mira a la cámara y lanza una petición desesperada al entrenador con quien conquistó la NCAA: “Coach K, ¿dónde estás? Ayuda a tu hermano”.
Singler acusa a Mike Krzyzewski, su histórico técnico en Duke, de haberle tendido una trampa y abandonarlo. Asegura que no tiene electricidad ni casa, que han entrado en su vivienda, le han robado dinero y bloqueado sus cuentas. Son afirmaciones confusas y sin pruebas conocidas. Su estado, sin embargo, resulta difícil de ignorar.
La caída no comenzó ayer. En noviembre de 2024 publicó otras grabaciones en las que decía haber sido maltratado y temer diariamente por su vida. La Asociación de Jugadores de la NBA contactó entonces con su familia y figuras como Kevin Love, Isaiah Thomas o Andre Drummond le ofrecieron públicamente su ayuda. La alarma quedó encendida, pero Singler volvió a desaparecer.
En octubre de 2025 fue detenido en Oklahoma por presuntamente agredir a su pareja delante de su hija. El agente que intervino sostuvo que parecía encontrarse bajo los efectos de narcóticos, aunque no trascendieron una prueba toxicológica ni la sustancia concreta.
En enero reapareció asegurando que estaba sin hogar, que personas próximas le quitaban el dinero y que utilizaban a su hija contra él. Ahora vuelve a pedir socorro directamente a Coach K. El que fuera campeón universitario, jugador del Madrid y compañero de algunas de las mayores estrellas de la NBA parece encontrarse completamente solo. Esta vez, más que compartir el vídeo, alguien debería tenderle una mano.