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Alcaraz pierde la corona del US Open en una madrugada absolutamente salvaje
El murciano cayó en cuartos después de cinco sets, cuatro horas y 28 minutos, llegó a vomitar por el esfuerzo y llevó hasta el superdesempate a un Shelton que sacó a casi 240 kilómetros por hora
Carlos Alcaraz felicita a Ben Shelton tras la victoria del americano
Hay noches de tenis y luego está lo que se han montado Carlos Alcaraz y Ben Shelton en Nueva York. El español ha perdido su corona del US Open después de cuatro horas y 28 minutos, cinco sets, un amago de resurrección, algún momento de sufrimiento físico bastante serio y un desenlace a las 3:34 de la madrugada hora local. Récord del torneo.
Shelton se impuso por 6-7(5), 6-1, 6-3, 1-6 y 7-6(7). Alcaraz empezó llevándose un primer set de 70 minutos, pero después se quedó sin respuesta ante un estadounidense desatado. Perdió nueve juegos consecutivos entre el segundo y el tercero y comenzó a acusar que este US Open era su primer torneo después de más de cuatro meses fuera por la lesión de muñeca.
Y entonces Carlos pulsó el Alcaraz Mode. Cuando el partido parecía un game over, le devolvió a Shelton un 6-1 en el cuarto y mandó aquello al quinto. Ya pasaban ampliamente de las dos de la madrugada en Nueva York cuando el español llegó incluso a vomitar sobre una toalla durante un descanso. Estaba fundido. pero iguió jugando. Carlitos no se rinde. Nunca.
Nadie consiguió romper el servicio en el último set y la película terminó como tenía que terminar: con un superdesempate. Shelton, que durante la noche llegó a sacar a 240 kilómetros por hora, sobrevivió primero a la remontada del español y acabó cerrando el partido con un ace. Literalmente un cañonazo para mandar a casa a dormir a los entregados trasnochadores del Arthur Ashe.
Para Alcaraz supone perder el título y romper una racha de 18 victorias consecutivas en Grand Slam, pero también marcharse de Nueva York sabiendo que vuelve a competir físicamente con la élite. "Estoy feliz y orgulloso de mí mismo, de cómo luché", explicó después, admitiendo que desde el tercer set estaba "muy cansado físicamente". Algo normal después de reaparecer tras cuatro meses parado y acabar jugando tenis a las tres y media de la mañana mientras su cuerpo pedía cama desde hacía un buen rato.