Liverpool 2 - Atlético 1

Ni Marcos Llorente pudo con Anfield: el Atlético del tiki-taka se estrella

El lateral madrileño volvió a castigar a su víctima favorita, pero no fue suficiente. Los colchoneros se alejaron de su mejor versión y fueron inofensivos tras la remontada local.

El Atlético sufrió la remontada en AnfieldCarl Recine

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No ha bastado con bordar el fútbol en la primera parte. El Atlético vuelve de suelo inglés con las tablas en la cabeza, con la espinita de una remontada en contra y con la impotencia de no sostener su mejor versión. El Liverpool, sin dosis de genialidad, consiguió sacar adelante el partido y empezar la Champions con el pie derecho.

Los de Simeone entraron con todo al encuentro. Decididos a hacerse con el balón, se juntaron alrededor de Pablo Barrios, que domesticó la intensa presión de los reds. Movían el balón a placer en el mediocampo y encontraban espacios para correr, aunque les costaba concretar ese último pase que terminara a devastar a los locales.

La superioridad tuvo premio gracias a Marcos Llorente. El madrileño se ha tomado por costumbre el castigar al Liverpool. De sus diez goles en Champions, cinco los han sufrido los scousers. El 0-1 desencajó a los aficionados y expandió un silencio atronador en las gradas. Los capitalinos se sentían dueños de la cancha y el Liverpool ni amagaba con mejorar.

Fue suficiente un despiste defensivo -uno de varios- en el que el 'Cuti' Romero -de excepcional partido- no pudo llegar a corregir para que la historia cambiara. Un lujo de Araújo dejó solo a Szoboszlai y el húngaro devolvió la igualdad antes del descanso. Antes de eso, Oblak había tenido varias apariciones heroicas. El Liverpool consiguió generar peligro ante una línea defensiva tambaleante y el Atleti lo terminó pagando caro.

A diferencia del primero, en el segundo tiempo el Atlético no pudo hacerse con el balón. Al no poder dominar el ritmo y defenderse con la posesión, quedaron más expuestos los huecos atrás. Muy lejos quedó el Atleti más 'cholista', el que sobrevivía por su solidez defensiva; el presente es radicalmente opuesto. El Liverpool lanzaba aviso tras aviso y poco tardó en llegar la justicia al marcador. Fue Alexis Mac Allister quien, desde la frontal, desenfundó un zurdazo al que Oblak no pudo llegar.

Simeone intentó mover el tablero. Entraron los habituales Lookman y Grimaldo para buscar soluciones; también ingresó Jonathan David para jugar sus primeros minutos como atlético. Nada pudo cambiarle la cara al cuadro español. No fueron capaces de angustiar a la defensa roja, que vivió con absoluta tranquilidad hasta el pitido final.

El perdón de Julián

Es bien conocida la novela que protagonizó Julián Alvarez en el verano. El argentino se rebeló para forzar un traspaso al Barcelona que, evidentemente, no se ha desarrollado, y se ganó el desprecio de la afición colchonera. Ya cerrado el mercado de fichajes y sabiendo que seguirá, al menos hasta enero, vistiendo de rojiblanco, el delantero busca pasar página e intentar volver a la normalidad. Ha dado un primer paso para ello en Anfield.

El 19 fue titular por primera vez en la temporada. Solo había visto minutos en dos partidos (contra Villarreal y Athletic), en los que además se le había visto lento, aislado, fuera de ritmo. Pero de eso hubo poco en el noroeste inglés. Participó, corrió, se asoció, fluyó. Desplegó su fútbol y de sus pies nació el gol que silenció momentáneamente a los reds. Tras recibir en la medular, transportó, adelantó metros y con la zurda le sirvió en bandeja un mano a mano a Marcos Llorente, y éste no desaprovechó la oportunidad.

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La ruptura del verano será difícil de superar, pero solo los goles podrán hacerlo posible. El ejemplo más claro, el de Griezmann, está a la luz del día. Su talento puede llevarlo a ganarse el perdón. En Liverpool asistió; no marcó, pero estuvo bastante cerca, pues solo Alisson evitó que celebrara en el primer tiempo con un gran disparo desde fuera del área.