Las nuevas locuras de Arteta para preparar al Arsenal: "Provocamos el caos"
El técnico español revela que altera horarios, retrasa comidas y cambia las condiciones de sus jugadores para acostumbrarlos a los imprevistos, una estrategia que volvió a funcionar esta semana en Nápoles
Mikel Arteta, entrenador del Arsenal
A Mikel Arteta le gusta tenerlo todo controlado. Tanto, que también intenta controlar el caos. El entrenador del Arsenal ha desvelado su última colección de métodos para preparar a sus futbolistas ante esos días en los que el autobús llega tarde, la comida no aparece cuando debería o el vestuario tiene menos comodidades de las esperadas. La solución de Arteta es sencilla: fastidiarles él primero.
"Provocamos situaciones durante la pretemporada", reconoce. A veces retrasa las comidas o el transporte; otras cambia las condiciones del vestuario, eleva la temperatura o hace desaparecer algunas camillas de masaje. El objetivo no es convertir Londres Colney en un campamento militar, sino comprobar cómo reaccionan sus jugadores cuando desaparece la rutina.
La idea acaba de superar un examen bastante real. El vuelo del Arsenal hacia Nápoles sufrió esta semana un retraso de unas cinco horas por problemas en el tráfico aéreo. Arteta tuvo que cancelar su rueda de prensa, el equipo llegó mucho más tarde de lo previsto al hotel y, al día siguiente, ganó 0-1 al equipo italiano en Champions.
Carteristas, bombillas y el ruido de Anfield
Tampoco es territorio nuevo para Arteta. El español contrató en una pretemporada a carteristas profesionales para que robasen discretamente objetos a sus propios futbolistas durante una cena. Solo después descubrieron que aquello era otro ejercicio para enseñarles a permanecer alerta.
Su catálogo tiene ya algunos clásicos. Antes de visitar Anfield instaló altavoces durante un entrenamiento para reproducir a todo volumen "You'll Never Walk Alone" y acostumbrar a sus jugadores al ambiente de Liverpool. También ha utilizado una bombilla en una charla para hablar de energía y llevó un olivo de más de 150 años para explicar la importancia de cuidar las raíces del club.
Visto el historial, retrasar una comida casi parece una medida conservadora. Arteta, eso sí, insiste en que detrás de cada ocurrencia existe el mismo propósito: preparar al Arsenal para aquello que no puede controlar. Incluso aunque para conseguirlo tenga que organizar personalmente el desastre.