Muere Ángel Arroyo, pionero moderno del Tour antes de las gestas de Perico e Induráin
El histórico ciclista abulense falleció este domingo en el hospital de Ávila tras una grave enfermedad. Su segundo puesto detrás de Laurent Fignon en 1983 abrió el camino de una generación que después conquistarían otros muchos españoles
Fallece el exciclista Ángel Arroyo, pionero y segundo en el Tour de Francia de 1983
El ciclismo español está de luto. Ángel Arroyo Lanchas, uno de los grandes corredores nacionales de los años ochenta y segundo clasificado en el Tour de Francia de 1983, falleció este domingo a los 70 años en el Complejo Asistencial de Ávila, donde permanecía ingresado desde hacía cerca de dos semanas a causa de una grave enfermedad.
Nacido en El Barraco (Ávila) en 1956, Arroyo fue uno de aquellos corredores que devolvieron al ciclismo español a la primera línea internacional antes de que llegaran las grandes victorias de Pedro Delgado y, posteriormente, la era de Miguel Induráin. Se hizo profesional en 1979 y en 1982 fichó por el mítico Reynolds, donde coincidió con el propio Perico, José Luis Laguía o Rubén Gorospe.
Su gran momento llegó un año después. Arroyo terminó segundo el Tour de Francia de 1983, únicamente superado por Laurent Fignon, y consiguió además una de las victorias más recordadas de su carrera en la cronoescalada del Puy de Dôme. Pedro Delgado fue segundo aquel día. En 1984 volvió a ganar una etapa y acabó sexto en París.
Su trayectoria también estuvo marcada por uno de los episodios más controvertidos del ciclismo español. Arroyo terminó primero la Vuelta a España de 1982, pero fue posteriormente sancionado con diez minutos después de dar positivo en un control antidopaje de la decimoséptima etapa. Perdió la victoria, que pasó a Marino Lejarreta. Arroyo siempre negó aquel positivo.
El Barraco, fábrica de ciclistas
El Barraco perdió este domingo también a uno de los hombres que ayudaron a convertir aquella pequeña localidad abulense en una extraordinaria fábrica de ciclistas. La peña que llevó su nombre contribuyó posteriormente a formar corredores como José María "Chava" Jiménez, Paco Mancebo o Carlos Sastre, ganador del Tour de Francia de 2008.
Arroyo se retiró del ciclismo profesional en 1989. Más de cuatro décadas después de aquel segundo puesto en París, su nombre continúa ocupando un lugar especial en la historia de un deporte español que entonces todavía estaba aprendiendo a mirar de nuevo hacia los Campos Elíseos.