Morir como un héroe o vivir lo suficiente para convertirte en villano

Los finales de Messi y Cristiano, el día y la noche

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Entre tantos momentos sublimes del Batman de Christopher Nolan, permítanme rescatar en esta ocasión aquella frase de Harvey Dent; esa que titula esta columna. Porque la vida, hermosa, también puede ser muy cruel cuando peca de corta memoria y castiga a aquel que bien sirvió, pero ahora mal sirve.

El pasado martes nos enseñó con ejemplos prácticos el incalculable valor de saber decir adiós. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, las dos caras del fútbol en este siglo, están cerrando sus historias con finales diametralmente opuestos. Y el reflejo del uno con el otro solo hace ver más fantástico el desenlace del argentino y más distópico el del portugués.

Cristiano publicó el martes un larguísimo comunicado para explicar su versión de los hechos tras haber abandonado a su selección en mitad del parón. Entre tantos relatos, el madeirense confirmó que su enfado nació de haber calentado durante media hora y no haber salido a jugar... ¡cómo osa el entrenador a tomar sus propias decisiones!

El texto fue aun más surrealista, pues vino a confesar que Cristiano aprobó un guion impuesto a Jorge Jesus. El entrenador debía decir en rueda de prensa cosas como: "Cometí un error al poner a calentar a alguien de la talla de Pelé o Maradona para luego no incluirlo". Solo adoraciones públicas de tal escala podían saciar a una bestia con el ego herido.

Horas después de que Cristiano fallara en su intento de mejorar su imagen, en Argentina comenzaba la fiesta de despedida. Messi se ha ido. Y se ha ido por todo lo alto. Y lo lloraron todos. Scaloni no pudo contener las lágrimas antes del partido, y en los últimos homenajes veías a estrellas mundiales como Enzo Fernández llorando a moco tendido.

Cristiano gozará siempre del cariño de muchos portugueses; me sorprendería lo contrario. Pero quizás ha renunciado a ese amor unánime del que Messi hoy disfruta. Todo se resume en saber cuándo irse. Porque mientras Cristiano se escandaliza por no jugar cuando su rendimiento se cuestiona desde hace años, Messi firma uno de los mejores Mundiales de la historia y a los meses se retira diciendo: "Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar".

Bien dicen por ahí que una retirada a tiempo es una victoria.