| 02 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Griezmann se besa el escudo al marcar el gol de la victoria atlética.
Griezmann se besa el escudo al marcar el gol de la victoria atlética.

Griezmann da la victoria al Atleti en el minuto 100 frente a un Oporto superior

El francés cabecea a la red en la última jugada de un partido donde los portugueses fueron mejores y en el que Oblak salvó al equipo de un Simeone muy protestado al cambiar a Joao Félix.

| Agustín Díaz Deportes

La historia se repite temporada tras temporada. El Atlético de Madrid sonríe cuando en el sorteo de la fase de grupos de la Champions le corresponde el Oporto, probablemente el rival más débil del bombo de los poderosos. Y, cuando llega el encuentro en cuestión, el equipo rojiblanco hace estrellas mundiales a los futbolistas del club del Norte de Portugal. Y acaba de volver a pasar. 

El 15 de septiembre del año pasado, el Atlético fue incapaz de marcar un gol en el Metropolitano al Oporto. Trescientos cincuenta y pico después, lo único que varió, hasta el minuto 90, fue el apellido del estadio. Antes, Wanda, ahora Civitas. 

Simeone sorprendió a todos introduciendo en el equipo titular un centro del campo absolutamente español, con Saúl en la línea de tres junto a los titularísimos Koke y Marcos Llorente. Y salió muy bien el Atlético, con presión y presencia en el ataque, con Joao Félix muy enchufado y con algún que otro acercamiento peligroso. 

Pero el Oporto, más brillante incluso que la temporada pasada, se rehizo pronto del dominio y, al cuarto de hora, ya había equilibrado el choque. En todo caso, la primera parte fue eminentemente táctica, que es lo que eufemísticamente se suele decir para no confesar que fue lo más cercano que se recuerda a un truño indecente. 

Tras el descanso, Simeone cambió las bandas aunque introdujo en el campo a dos medios, Lemar y De Paul y dejó los flancos para Saúl y Marcos Llorente. Y los cambios funcionaron, pero solo cinco minutos, los que tardó en llegar el gol anulado a Koke por fuera de juego claro de De Paul. Fue de lo último que hizo el Atlético de Madrid en ataque. A partir de ese instante, el Oporto fue absoluto dominador del encuentro y solo dos o tres manos salvadoras de Oblak evitaron una merecida victoria. 

Minuto 60, un clásico: Griezmann sale al campo

Así llegó el minuto 60 y, como ya es sabido por todos, Griezmann entró en el campo. A Simeone le dio un ataque de técnico ofensivo y quitó del campo a Saúl, dejando en el verde a los dos galos campeones del mundo acompañando a Morata y a Joao Félix. Pero otro desastre defensivo en el que Joao Mario falló lo imposible, hizo que el argentino se echara para atrás al retirar a Morata y sacar en su lugar a Hermoso para así recuperar la línea defensiva de 5 futbolistas. Y el concurso del canterano madridista se convirtió en absolutamente relevante. 

Pitos para Simeone

Pero el Oporto seguía a lo suyo, llevando peligro en todas y cada una de sus jugadas de ataque y ahogando al Atlético en la salida de balón. Y, en el minuto 70, Simeone sustituyó a Joao Félix, de largo, el mejor rojiblanco del partido, y hubo muchos pitos en el Metropolitano. La carita del portugués en el banquillo decía todo lo que no se oía desde la grada, muy disconforme con la decisión de su dios

El Atleti se salvó, además de por Oblak, por dos jugadas muy claras. La primera, la lesión de Ottavio, que acabó con el portugués en el vestuario después de cinco minutos de parón. La segunda, la surrealista, pero merecida, expulsión de su delantero centro Taremi. El iraní, que ya tenía amarilla, quiso engañar cayendo en el área en las cercanías de Witsel, el árbitro lo vio claro y no dudó en expulsarlo. 

Once contra diez, el encuentro se equilibró, pero ni siquiera con esa superioridad, el Atlético metió miedo a un más que notable Oporto. Fueron nueve minutos de prolongación y en el primero de ellos marcó Mario Hermoso. El gol, como no podía ser de otra manera, no fue claro, sino que superó a Diego Costa después de golpear en un defensa del Oporto. Curiosamente, el ex del Espanyol marcó en la misma portería en la que, solo hace dos semanas, se enfrentó a varios aficionados que le insultaban. 

La victoria atlética no era, en absoluto, merecida, y la justicia provisional llegada solo 4 minutos después cuando el colegiado pitó penalti por mano del propio Hermoso dentro del área. Fue involuntario, pero de estas ahora se señalan todas. Lanzó el colombiano Uribe y Oblak estuvo a punto de parar el disparo, pero el balón entró y el empate hizo justicia.

Éxtasis en el Metropolitano

Pero aún hubo tiempo para más y el partido acabó, en el minuto 100, con un córner favorable al Atlético. Witsel peinó en el primer palo y Griezmann cabeceó a las mallas llevando el éxtasis a las gradas del Metropolitano. Ver para creer. Dos jugadores discutidos, el francés y Hermoso, dieron una importantísima victoria a su equipo. Justicia poética.