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Real Madrid 6 – 1 Mallorca: Asensio ya no está ausente

El Madrid vuela en Liga, las velas hinchadas, el viento a favor, la mar en calma. Y Asensio por fin no está ausente.

| Miguel Queipo Deportes

Asensio ya no está ausente. En la semana en que las filtraciones interesadas calentaron el ambiente, el balear hizo sobre el campo lo que siempre ha tenido que hacer pero nunca lograba: tirar la puerta abajo.

Tres goles ante su ex equipo, el Mallorca, para ponerse la mitad de las muescas del set que el Real Madrid le endosó a los bermellones (6-1). Fue un partido plácido para los blancos, con debut de Santos, titularidad para Miguel Gutiérrez, minutos para Antonio Blanco, buen nivel de Camavinga, diez minutillos para Jovic y, ¡oh, cielos!, hasta un gol de Isco, junto a dos de Benzema. El Madrid, claro, sigue líder.

Ancelotti debe tener una bola mágica. O no. Después de la batalla de Mestalla, aparecía el Mallorca, en cuadro, por el Bernabéu, y Carletto decidió refrescar el once porque no hacía falta mandar al frente a los tanques, servía con la caballería.

Nacho apareció como lateral derecho, con Miguel en el izquierdo, Camavinga de centrojás, Rodrygo acompañando a la dupla de moda, la VB, Vinicius-Benzema, y Asensio como titular, al fin tras las protestas mediáticas de la semana. Y como medio centro, la nueva posición que le ha buscado el italiano para darle una vida extra en el equipo madridista. Y el balear dijo “aquí estoy yo”, justo lo que se le exigía.

No porque con Asensio en el medio, haciendo de Modric, el juego fuera más fluido, sino porque Marco tiene llegada de segunda línea, quién lo iba a sospechar. Tras un arranque afortunado del Madrid, con un error grosero del barbilampiño Gayá que le dejó el 1-0 en bandeja a Benzema, el equipo blanco jugó a placer y Asensio marcó dos tantos, que pudieron ser tres porque Valjent le sacó el hat-trick bajo palos.

Para que cerrarse el gorrito de tres puntas tuvo que esperar al arranque del segundo tiempo, donde no perdonó con un buen zurdazo desde la frontal. Marco no lo celebró: igual que no le gusta tirar de carros tampoco, parece, le alegra en exceso marcar unos goles que le dan la vida ya que lo hizo ante el equipo de su tierra. Pero lo que queda claro es que esos tantos son una bombona de oxígeno para un futbolista que boqueaba buscando la estantería de congelados.

Dejaba también buena sensaciones Camavinga, muy poco encimado, con espacio siempre. El galo tocaba de primeras con criterio, descargaba, aparecía para desahogar… Excepto un par de controles más dignos de Karembeu que del Seedorf que algunos dicen que es, y un par de entradas mal medidas en el segundo acto (vio una amarilla y en una falta el Mallorca reclamó la segunda) el galo rindió a buen nivel gracias a su exuberante físico en un centro del campo, el del Mallorca, varios peldaños por detrás en ese sentido.

No es que se complementara demasiado bien con Valverde, el uruguayo lució en los primeros minutos con sus arrancadas salvajes y poco más, pero al menos el nuevo fichaje dejó claro que Casemiro, por primera vez desde que aterrizó en Madrid, puede descansar sin miedo a que se rompa nada.

Otro que dejó buenas sensaciones fue Vinícius, en su buena línea habitual. El brasileño se sabe tocado por la varita y no quiere dejar desaprovechar la oportunidad: encara siempre, tira caños, desborda, va en corto, en largo, remata… Si la flechita para arriba, hay que mantenerla haciendo lo que el brasileño hace. Rodrygo, encerrado en una banda otra vez, también lució porque, a la fuerza ahorcan, ha tenido que ir modificando su juego para poder asomar la patita tan alejado del área, donde mejor se desenvuelve y donde se le pone cara de escualo.

Todo el segundo tiempo, una vez rubricado el hat-trick de Asensio, sobró. El pescado estaba vendido. Ancelotti le dio minutos por fin a Antonio Blanco, un jugador que los necesita como el comer, hizo debutar a Sergio Santos y hasta dejó que el Bernabéu viera diez minutos a ese desconocido llamado Luka Jovic, quien entró justo después de que Benzema hiciera encaje de bolillos (rebote en su espalda, remate que toca en un defensa, luego en otro y supera al portero) para marcar el 5-1.

El Madrid vuela en Liga, las velas hinchadas, el viento a favor, la mar en calma. Y Asensio por fin no está ausente, una magnífica noticia para lo que queda de temporada, que es muchísimo.