| 07 de Enero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

× Portada España Investigación Opinión Medios Chismógrafo Andalucía Castilla y León C. Valenciana Economía Deportes Motor Sostenibilidad Estilo esTendencia Salud ESdiario TV Viajar Mundo Suscribirse

Shakhtar 0 – 5 Real Madrid: Vinícius deja una obra de arte

El Real Madrid, pese a una primera parte más plana que una carretera de Cuenca, aprovechó que los ucranianos se hicieron un autogol para, remando a favor de corriente, triturar al rival.

| Miguel Queipo Deportes

Algunos le tenían miedo al doble enfrentamiento consecutivo contra el Shakhtar, más aún por los recuerdos de la pasada temporada o el regusto de los tres tropezones consecutivos del Madrid antes del parón, pero el trece veces campeón de Europa, pese a una primera parte más plana que una carretera de Cuenca, aprovechó que los ucranianos se hicieron un autogol para, remando a favor de corriente, triturar (0-5) a su adversario en un partido marcado por el golazo, por la obra de arte, que despachó Vinícius. Por primera vez desde que es jugador blanco, todo le salió bien en la misma jugada: desmarque, bicicleta, amago, recorte, arrancada y disparo. Estratosférico.

A ningún madridista, a estas alturas de temporada, se le puede ocultar la Luna tapándola con un dedo. El equipo juega entretenido, pero eso no quiere decir que juegue bien. En partidos en los que el adversario tiene presencia y prestancia, quedan cosas pintonas. Pero cuando el rival es como lo fue el Sheriff o ahora el Shakhtar, un equipo apañadito y poco más, la cosa acaba siendo un pestiño endulzado porque a la que alguno de arriba tiene las luces encendidas, trituran al rival.

En Ucrania Vinícius parecía un foco del Bernabéu, y él solito pulverizó a los naranjas en cuanto el partido se puso cuesta abajo, dejando una obra de arte por el camino, el golazo del que era el 0-3.

 

 

 

Ancelotti apostó en Kiev por el trivote que dominó con puño de hierro y botas de seda el fútbol mundial durante casi un lustro, ese Modric-Casemiro-Kroos que era una maravilla. Pero los años no pasan en balde para nadie, ni siquiera para los héroes. Kroos sigue jugando a su ritmo diésel de siempre, 'pimpampum', un Morgan 4/4 entre el tráfico de la Milla de Oro.

Casemiro ha comenzado la temporada al trantrán, como las dos últimas, demasiado despacio para lo que hay ya en juego. Y Modric… Modric no está para ser titular en el Real Madrid, porque su actual lentitud y su poco peso físico en el juego restan más que suman, por mucho que descerrajara una soberbia asistencia a Vinicius para el 0-2, con el marcador ya a favor tras el autogol de Kryvtov en el tramo final del primer tiempo y que abrió el partido.

Hasta ese momento, el Madrid fue un quiero y no termino de poder. Bien es cierto que es digno de elogio el hecho de que el equipo no saliera de paseo, como sí sucedió la temporada pasada en el doble enfrentamiento contra el Shakhtar, dos derrotas que comprometieron el pase a octavos.

El once de Ancelotti apareció ordenado, con Mendy reaparecido cinco meses después y taponando la sangría por la izquierda, y sin pasar ningún tipo de apuro ante su rival, pero ofensivamente no había gran cosa. Mucho disparo lejano, pero pocas ocasiones con marchamo de gol, hasta que el capitán del cuadro naranja, Kryvtov, batió en espectacular vaselina a su portero. El partido acabó ahí.

 

Los cambios de De Zerbi al descanso descuajaringaron, aún más, a su equipo y el Madrid comenzó a campar a sus anchas. Una presión de Benzema ante, otra vez, Kryvtov, permitió a Modric darle una sensacional asistencia a Vinicius que el brasileño no desaprovechó, cinco minutos antes de que el canarinho burlara a media humanidad entre bicicletas, amagos, recortes e incursión en el área rival y clavase su zurdazo para hacer el gol de la jornada, la primera vez que le sale todo de principio a fin en la misma jugada. La guinda la puso al darle la asistencia a Rodyrgo para el 0-4. Festival verdeamarelho madridista en casa del equipo más brasileño de Europa y el partido convertido en un correcalles.

 

Tuvo que aparecer Courtois en un par de paradas igual de poco ortodoxas que de efectivas, mientras Benzema, incomprensiblemente sobre el campo con el partido más que resuelto, buscaba desesperadamente su gol, el que terminó por conseguir en el minuto 91, y Ancelotti aprovechaba para darle algunos minutos a Marcelo e incluso a Jesús Vallejo. Próxima parada, el domingo que viene, en eso que antes era un partido que quitaba el hipo y ahora es uno más: espera el Camp Nou.