La mortalidad sigue baja, aunque aumentan las enfermedades crónicas y mentales.
Fedea alerta de la caída en España de la calidad de la Sanidad y del peligro del sobrepeso
En conclusión, España dispone de un sistema sanitario sólido, con resultados clínicos sobresalientes en perspectiva internacional, pero afronta retos persistentes en sostenibilidad, sanidad del día a día (prevención y primaria), equidad y satisfacción de los usuarios.
El oncólogo médico del Hospital Universitari de Vall d'Hebron e investigador del grupo de cáncer de mama del VHIO, Santiago Escrivá de Romaní. REMITIDA / HANDOUT por VALL D'HEBRON INSTITUT D'ONCOLOGIA 10/7/2025
El Sexto Observatorio de Sanidad de FEDEA ofrece una evaluación integral del sistema sanitario español con base en 31 indicadores que abarcan salud y bienestar, riesgos para la salud, gasto sanitario, mercado laboral y percepción ciudadana.
España mantiene una posición líder en los indicadores de longevidad y mortalidad, pero también destaca un empeoramiento de factores de salud en buena calidad, el aumento de enfermedades crónicas y mentales, la desigualdad social y la saturación del sistema sanitario.
Según el análisis de 31 indicadores, 12 presentan una situación positiva, 16 preocupante y 3 negativa, sin que ninguno alcance niveles críticos.
En conjunto, detectamos una ligera tendencia positiva respecto a informes pasados, aunque el gran número de indicadores en situación preocupante evidencia riesgos de deterioro si no se adoptan políticas de prevención y sostenibilidad a medio plazo.
Estado de salud de los españoles
España mantiene una posición líder internacional en esperanza de vida al nacer (84 años) y en bajas tasas de mortalidad infantil, consolidándose entre los países con mejores resultados de salud general.
Sin embargo, la esperanza de vida en buena salud se ha reducido, especialmente entre las mujeres, situándose más de dos años por debajo del promedio europeo.
Otros factores preocupantes son el aumento del bajo peso al nacer y la persistencia de enfermedades crónicas y mentales, que afectan a más de un tercio de la población.
La salud percibida por los ciudadanos ha empeorado desde 2019, reflejo de un descenso en la calidad de vida saludable pese a los buenos datos de longevidad.
Todo ello es probablemente reflejo en una menor inversión relativa en la sanidad del día a día (fundamentalmente primaria y preventiva) y una mayor inversión relativa en la sanidad dedicada a evitar los eventos fatales (fundamentalmente hospitalaria).
Factores de Riesgo y Desigualdad
Los hábitos y condiciones sociales siguen influyendo de forma significativa en la salud pública:
El consumo de tabaco continúa descendiendo (16,6% de fumadores diarios), aunque el número de cigarrillos por persona ha aumentado.
La obesidad infantil afecta al 36% de los niños de 6 a 9 años, con ligeras mejoras respecto a 2019.
La desigualdad social y económica se mantiene elevada, con una tasa de pobreza del 25,8% y un coeficiente de Gini de 31,2, ambos por encima del promedio de la UE.
¿Cuánto nos gastamos en Sanidad?
España destina un 9,2% del PIB al gasto sanitario público y privado corriente, una cifra comparable al promedio de la OCDE, pero inferior a la de Francia o Alemania.
El gasto sanitario per cápita crece a un ritmo del 5,5% anual, aunque se mantiene 400 euros por debajo de la media de la OCDE.
En 2023, el gasto farmacéutico en España fue del 15% del gasto sanitario, 0,4 puntos por encima del promedio de la OCDE. Esta proporción desciende respecto a lo observado en 2021, aunque sigue siendo mayor que en los países de referencia, que dedican una menor proporción a productos médicos.
Asimismo, el gasto farmacéutico hospitalario crece un 10% anual, principalmente por el aumento de tratamientos oncológicos y de alta especialización.
El presupuesto sanitario por habitante presenta grandes diferencias entre comunidades autónomas: Asturias encabeza el gasto por habitante (2.436 euros) y Cataluña se sitúa a la cola (1.442 euros), aunque parte de la diferencia la explica el envejecimiento de la población, aun hay un gran margen no fácilmente explicable.
Opinión ciudadana al respecto
El Barómetro Sanitario 2024 muestra un descenso notable en la valoración del sistema nacional de salud:
Solo el 55% de la población cree que el sistema “funciona bien con algunos cambios necesarios” (frente al 72% en 2019).
Un 29% considera que requiere reformas profundas y un 16% cree que debe “rehacerse por completo”.
Las listas de espera continúan siendo uno de los principales motivos de insatisfacción.
Aunque en 2024 se observa una leve mejora, los tiempos de espera siguen siendo superiores a los niveles previos a la pandemia.