El relevo generacional se juega en los pueblos: cada pyme que cierra vacía España

La presión burocrática, la incertidumbre económica y el desplome de los márgenes amenazan la continuidad de miles de empresas familiares y frenan a los jóvenes que quieren emprender

España vaciada

Publicado por
Antonio Mangraner
Presidente de CEAJE

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Hace apenas unos días tuve la oportunidad de estar en Teruel inaugurando una nueva asociación de jóvenes empresarios como parte de la extensión territorial de CEAJE, la confederación de la juventud empresaria que tengo el honor de presidir. Un acto que, más allá de lo institucional, puso sobre la mesa aquellas realidades que atraviesa hoy nuestro tejido productivo y, especialmente, el enorme reto del relevo generacional.

Cuando uno recorre territorios como Teruel, comprende rápidamente que hablar de empresa es hablar también de arraigo, de oportunidades y de futuro. En el ámbito rural, cada negocio que cierra no supone únicamente la pérdida de una actividad económica. Supone perder empleo, dinamismo, servicios y, muchas veces, lo más grave: la población. Es ahí donde nosotros ponemos el foco; resulta prioritario garantizar que las nuevas generaciones encuentren motivos, herramientas y estabilidad suficiente para continuar proyectos empresariales que llevan décadas sosteniendo pueblos y comarcas enteras. Porque de ilusión no solo se vive, aunque ayude.

¿Y qué no ayuda?

La tensión geopolítica que se vive en Oriente Próximo ha incrementado la incertidumbre económica durante los últimos meses. Y, aunque el impacto final sobre variables como el crecimiento económico o la inflación dependerá, en buena medida, de cuánto se prolongue el conflicto, lo cierto es que las empresas vuelven a operar en un escenario marcado por la inestabilidad y la prudencia.

A esto se suma otro problema cada vez más evidente: la creciente presión regulatoria. Muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un aumento constante de costes y a una acumulación de cargas burocráticas que dificultan enormemente su actividad diaria. En España tendemos a hablar mucho de emprendimiento, pero no somos conscientes de que la mayoría de nuestras empresas son pymes que trabajan con estructuras muy ajustadas y con una capacidad limitada para absorber nuevas obligaciones administrativas. Ahora, póngase en el lugar de sus hijos.

Y en medio del totum revolutum, aparece otra preocupación que rara vez ocupa titulares, pero que condiciona el futuro de miles de empresas: el estrechamiento de los márgenes empresariales. Los incrementos salariales del último año han tenido como consecuencia un mayor peso de las rentas salariales dentro de la economía española, alcanzando el 48,6% del PIB, dos puntos por encima de los niveles previos a la pandemia. Mientras tanto, las rentas empresariales y del capital representan actualmente el 41,5% del PIB, el dato más bajo de toda la serie histórica si se excluyen los años excepcionales de la pandemia.

Traducido de forma sencilla: muchas empresas están renunciando a parte de sus márgenes para mantener empleo y mejorar salarios. Y esto merece ser reconocido.

Porque detrás de cada pyme hay empresarios que siguen apostando por crecer, contratar y mantener actividad incluso en contextos complejos, muchos que ni siquiera acertamos a conocer ni por la prensa. Personas que, especialmente en el ámbito rural, no solo generan riqueza, sino que cumplen además una función clave en el mantenimiento de sus lugares de origen.

Por eso hablar hoy de relevo generacional no es únicamente hablar de juventud. Es hablar de seguridad jurídica, de estabilidad económica, de confianza y de condiciones que permitan a los más jóvenes asumir el reto de emprender sin sentir que parten con desventaja. Necesitamos más jóvenes que quieran liderar empresas, sí. Pero también necesitamos un entorno que no penalice constantemente a quienes deciden hacerlo.

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Si no lo hacemos, lo primero que perderemos será el refrán: de tal palo, tal astilla.