La llegada de SAIC a Ferrol transformará la economía gallega con 2.000 empleos y un nuevo polo industrial del automóvil
La futura fábrica del grupo chino SAIC en Ferrol no solo supondrá una inversión cercana a los 200 millones de euros y la creación de 1.000 empleos directos. El proyecto aspira a convertirse en uno de los mayores motores de reindustrialización de Galicia, con un impacto total de unos 2.000 puestos de trabajo, el impulso de una nueva cadena de proveedores y la consolidación de la comunidad como uno de los grandes centros europeos de fabricación de vehículos.
Fábrica SAIC MG
Más allá de la inversión de casi 197 millones de euros y de la creación de empleo, la llegada del grupo chino SAIC a Ferrol puede convertirse en uno de los mayores revulsivos industriales para Galicia de las últimas décadas. El proyecto supone la recuperación del protagonismo de la comarca ferrolana en la industria manufacturera y abre la puerta a la creación de un nuevo polo de automoción en el norte de España, complementario al ecosistema que ya lidera Vigo alrededor de Stellantis.
La planta, que producirá hasta 120.000 vehículos al año, generará alrededor de 1.000 empleos directos, repartidos entre unos 540 puestos de producción y cerca de 460 vinculados a la logística. Sin embargo, el verdadero impacto económico será mucho mayor. Las previsiones contemplan cerca de 2.000 puestos de trabajo en toda Galicia gracias al efecto tractor sobre empresas auxiliares, transporte, mantenimiento, servicios industriales y proveedores tecnológicos.
Ferrol y As Pontes, eje de la reindustrialización
El proyecto representa una oportunidad estratégica para diversificar la economía de Ferrol, históricamente muy dependiente de la construcción naval y del sector público. La implantación de un gran fabricante automovilístico permitirá atraer nuevas inversiones privadas, incrementar la actividad del Puerto de Ferrol y reforzar la posición logística de la comarca para la importación de componentes y la distribución de vehículos hacia el mercado europeo.
Además, la Xunta contempla una segunda fase de desarrollo industrial en As Pontes, donde podrían instalarse fabricantes de componentes y empresas auxiliares ligadas a la cadena de suministro de SAIC. Esta expansión podría generar más de 300 nuevos empleos y consolidar un corredor industrial entre Ferrol y As Pontes, favoreciendo la reindustrialización de una de las zonas más afectadas en los últimos años por el cierre de centrales térmicas y la pérdida de actividad industrial.
Un segundo gran fabricante para Galicia
La llegada de SAIC también reforzará el peso de Galicia dentro del mapa europeo de la automoción. La comunidad ya cuenta con uno de los principales centros de producción de vehículos de España gracias a la planta de Stellantis en Vigo y un potente tejido de empresas proveedoras agrupadas en torno al Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (CEAGA). La incorporación de un segundo gran constructor internacional permitirá ampliar esa base industrial, generar nuevas oportunidades para las compañías gallegas y atraer inversiones relacionadas con el vehículo eléctrico, la logística avanzada y la fabricación de componentes.
En términos económicos, el proyecto tendrá un importante efecto multiplicador sobre el comercio, la hostelería, el mercado inmobiliario y los servicios locales, impulsado por la llegada de nuevos trabajadores y empresas. También contribuirá a aumentar la recaudación fiscal y a fijar población en una comarca que lleva años enfrentándose al envejecimiento demográfico y a la pérdida de empleo industrial.
Una planta con capacidad para 120.000 vehículos al año
La documentación sometida a información pública detalla que la futura fábrica contará con un edificio principal de ensamblaje, oficinas, almacenes, un circuito de pruebas, zonas de almacenamiento de vehículos terminados y otras instalaciones auxiliares, ocupando más de 100.500 metros cuadrados. El proceso productivo comenzará con la recepción de las carrocerías y continuará con el montaje del interior, la integración del chasis, las baterías y el resto de componentes antes de pasar a las pruebas dinámicas, de estanqueidad y de calidad previas a la entrega.
Si el calendario previsto se cumple y la red de proveedores termina implantándose en Galicia, la inversión de SAIC puede marcar el inicio de una nueva etapa para la economía gallega, consolidando a la comunidad como uno de los principales polos industriales del automóvil en el sur de Europa y aumentando su protagonismo en la transición hacia la movilidad eléctrica.