El IBEX entre la incertidumbre de tipos y la inflación

Tres factores pueden condicionar su estabilidad en las próximas semanas: la trayectoria de los tipos de interés, el encarecimiento de la financiación pública y la capacidad de las principales cotizadas para mantener sus beneficios en este escenario

Pantalla con datos del Ibex, en el Palacio de la Bolsa de Madrid.Europa Press

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La inflación vuelve a complicar el horizonte de los mercados, mientras que los movimientos del Tesoro de Estados Unidos y las expectativas sobre los bancos centrales condicionan las decisiones de los inversores. La bolsa española llega al viernes con un balance semanal positivo, pero mostrando dificultades para consolidar los 19.200 puntos.

El Ibex afronta su evolución inmediata pendiente de tres factores que pueden condicionar su estabilidad en las próximas semanas: la trayectoria de los tipos de interés, el encarecimiento de la financiación pública y la capacidad de las principales empresas cotizadas para mantener sus beneficios en un escenario económico cada vez más exigente.

El comportamiento del Ibex durante la semana refleja las dificultades del selectivo para consolidarse por encima de los 19.200 puntos, en una semana marcada por movimientos de distinta intensidad. A esto hay que añadir un elemento de alivio procedente de Estados Unidos, gracias a las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en las que expresa que se han reducido las expectativas de una subida de tipos en octubre, lo que está favoreciendo la recuperación de los futuros bursátiles estadounidenses.

A pesar de esta posibilidad, conviene distinguir entre una mejora en las expectativas y un cambio confirmado de la política monetaria, ya que los inversores siguen expuestos a la inflación, la evolución de los rendimientos de la deuda y, sobre todo, a las próximas decisiones de los bancos centrales.

Por otro lado, uno de los asuntos que merece especial atención es la supuesta recompra de deuda estadounidense por valor de 900.000 millones de dólares. Esta cifra es extraordinariamente importante, ya que, en sus previsiones de financiación del pasado 3 de agosto, el Tesoro estimó que sus recompras de deuda durante el trimestre alcanzarían hasta los 38.000 millones de dólares en determinadas emisiones, para apoyar la liquidez del mercado, además de hasta 25.000 millones para gestionar sus necesidades de caja.

En el siguiente trimestre, que comenzó en septiembre, la planificación mantenía esos límites de referencia. La utilización de estas cifras por parte del Tesoro se centra en la descripción de sus saldos de caja.

Si nos preguntamos qué pretende el Tesoro americano con estas operaciones de recompra, nos daremos cuenta de que sólo pretende mejorar la liquidez de determinados bonos que presentan dificultades de negociación dada su antigüedad, facilitar la venta a los inversores y contribuir así a mejorar el mercado secundario.

Estas operaciones de recompra de deuda pueden influir en los mercados internacionales desde el punto de vista de que proporcionan una liquidez que facilita las operaciones y, a su vez, puede reducir las primas de riesgo. También, si las operaciones de recompra aumentan la demanda de determinados bonos, pueden favorecer sus precios y reducir sus rendimientos, dependiendo del volumen de operaciones, de los vencimientos afectados y de cómo se financien.

El tercer elemento a tener en cuenta es el coste de financiación de las empresas, ya que, cuando éste sube, los inversores suelen exigir una rentabilidad mayor a las acciones, lo que da lugar a una reducción de sus valoraciones.

A pesar de esto, una recompra de deuda no garantiza una bajada de los tipos de interés, puesto que, si el mercado interpreta que el déficit público sigue creciendo, que las necesidades de financiación aumentan o que la inflación continuará elevada, los rendimientos de los bonos pueden mantenerse altos.

Respecto a las posibles previsiones que nos puede ofrecer el Ibex de cara a las próximas semanas, el escenario está marcado por la convivencia de oportunidades de recuperación con riesgos importantes. En este sentido, hay que tener en cuenta que la moderación de las expectativas respecto a las subidas de tipos puede aliviar la presión sobre los activos de riesgo, lo que en sí mismo podría favorecer una subida de las cotizaciones.

También afectará la capacidad de las empresas españolas para mantener sus beneficios, lo que hará que los resultados empresariales sean determinantes para comprobar sus valoraciones actuales, siempre que estén respaldadas por los ingresos, los márgenes y la generación de caja.

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El último elemento a tener en cuenta será el nivel de la inflación europea. Si continúa por encima del objetivo del BCE, los inversores revisarán al alza sus previsiones de tipos para que las acciones tengan una mayor rentabilidad.