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La reforma de las pensiones se hará a costa de seguir saqueando a las empresas

Escrivá ha vuelto a realizar una nueva propuesta para hacer sostenible el sistema de pensiones, gravar a las empresas con un aumento de las cotizaciones para volver a llenar la 'hucha'.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá

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A. Jiménez

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El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, sigue realizando propuestas una tras otra para reformar el sistema de pensiones. Globos sonda con los que medir la reacción de sus socios y también la de la ciudadanía ante un problema que se avecina a no muy largo plazo, la viabilidad del sistema. Ahora quiere subir las cotizaciones para engordar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la llamada 'hucha de las pensiones'.

La propuesta se ha realizado en la reunión que el Ministerio ha mantenido este martes con los agentes sociales. El objetivo de la reunión era negociar los detalles del nuevo mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), con vistas a alcanzar un acuerdo en un plazo de dos semanas, pero de momento no se ha llegado a él.

La recuperación de la 'hucha de las pensiones' se realizaría mediante un incremento "finalista" en las cotizaciones. El incremento propuesto por el Gobierno supondría, según el documento propuesto este martes, 0,5 puntos porcentuales a las cotizaciones sociales que pagan empresas y trabajadores.

El objetivo de esta nueva aportación sería 'engordar' el Fondo de Reserva de forma que pueda ser empleado a partir de 2030 en caso de que haya una "desviación de gasto" respecto a las previsiones. El Gobierno tiene marcada esa década porque es entonces cuando el sistema "podría verse más tensionado", según explican fuentes cercanas al Ministerio. Esto se debe a que en ese momento se producirá la jubilación de la conocida como generación del 'baby boom'.

El Ministerio de Seguridad Social ha planteado que, en caso de que no exista una desviación del gasto respecto a las previsiones, estas aportaciones extraordinarias y finalistas que se han ido recaudando se devolverían en forma de cotizaciones más bajas o pensiones de mayor cuantía.

Rechazo absoluto del PP

Esta es en definitiva la enésima propuesta que lanza el ministro para intentar reformar el sistema de pensiones y ya se ha encontrado con el rechazo absoluto del PP. La vicesecretaria de sectorial del partido, Elvira Rodríguez, ha señalado en una entrevista en RNE que le suena "fatal" y que las medidas que propone el Gobierno dificultan la creación de empleo al tiempo que ha indicado que las pensiones se financian con puestos de trabajo.

Así, ha pedido que se tomen medidas para crear empleo porque el sistema se financia mucho mejor así aunque a su juicio las empresas están en una "carrera de obstáculos" con la subida del precio de la electricidad, la crisis de suministros, la subida del coste de las materias primas y ahora con la subida del coste del trabajo. De este modo lo que harán es "adaptarse y no crear empleo", según ha asegurado Rodríguez.

Podemos, en contra de alargar la edad de jubilación

De momento, desde Podemos guardan silencio en torno a la nueva propuesta del ministro, pues arece que gravar a las empresas con más impuestos no es una mala idea para los morados. Todo lo contrario que ocurrió cuando el ministro Escrivá se mostró partidario de alargar la edad de jubilación si el trabajador lo consideraba oportuno, asegurando en una entrevista que, en España hace falta un "cambio cultural" para trabajar más entre los 55 y 75 años.

"En estas edades, por razones demográficas y de calidad de vida, se puede trabajar más. Y España es una anomalía europea: no solamente no seguimos esta tendencia sino que reducimos la proporción de mayores de 55 años en activo", señaló.

Sus palabras provocaron un enorme revuelo que terminó con el consiguiente enfado de Podemos y con el PSOE saliendo al paso para desautorizar a su propio ministro, que tuvo que matizar su discurso, insistiendo en que el Gobierno no se plantea cambiar el marco de la edad legal de jubilación, que se mantendrá en los 67 años.

Escrivá ha explicado que a lo que contestaba en la entrevista de la polémica, era a "fomentar medidas que contribuyan a cambiar la mentalidad de las empresas" para que cuenten en sus plantillas con trabajadores de más de 55 años.

Pero la realidad es tozuda y Escrivá estaba en lo cierto a la hora de tildar a España de “anomalía europea”, puesto que, según datos de Eurostat, en Grecia, Italia, Noruega e Islandia, la edad mínima de jubilación es a los 67 años. En tanto, en Francia es de 66 años y siete meses, en Bulgaria y Portugal es de 66 años y seis meses y en Países Bajos desciende hasta los 66 años y cuatro meses.

También por encima de la edad de jubilación española, que se sitúa actualmente en 65 años para quienes acrediten al menos 37 años y tres meses cotizados y en 66 años para aquellos que tengan menos tiempo consignado, está la estipulada en Dinamarca, Irlanda y Reino Unido, 66 años.

En el extremo contrario, los países europeos las edades mínimas legales de jubilación más bajas están en Estonia (63 años y seis meses), Malta (63 años) y Eslovaquia (62 años y ocho meses).

Por otro lado, Eurostat también ofrece un indicador sobre la duración de la vida laboral en los países europeos, una estimación del número de años que se espera que una persona, a la edad de 15 años, permanezca empleada o desempleada a lo largo de su vida.

En ese sentido, Islandia lidera la estadística con una media de 44,9 años, seguida de Suiza (42,5) y Suecia (42). España, con 34,8 años, se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea (35,7 años). Los países en los que la vida laboral es más corta son Macedonia del Norte (31,4 años), Italia (31,2 años) y Turquía (27,3 años).

En este contexto, es en el que se mueve el Gobierno para hacer frente a la reforma de las pensiones, teniendo en cuenta que será una partida presupuestaria que tiende al alza, por el aumento de la esperanza de vida de los españoles.

De hecho, el Departamento que dirige José Luis Escrivá estima que el gasto en pensiones alcanzó el 12% del PIB entre el último trimestre de 2020 y el tercer trimestre de 2021, cifra inferior a la de 2020 (12,4% del PIB), año condicionado por el impacto de la pandemia sobre el PIB, pero superior a la de 2019 (10,9% del PIB). En suma, el gasto estimado por el Gobierno para 2021 supone un aumento del 3% respecto al ejercicio 2020, en línea con lo adelantado en los Presupuestos Generales del Estado.

La primera parte de la reforma incluía un nuevo sistema de incentivos para evitar prejubilaciones y alargar la vida laboral, así como la revalorización automática de las pensiones según el IPC

Pero al margen de las cifras actuales, la edad de jubilación y la gran esperanza de vida es algo que hay que conjugar para poder garantizar el sistema de pensiones. La primera parte de la reforma de Escrivá, ya aprobada en julio, incluía un nuevo sistema de incentivos y desincentivos para evitar prejubilaciones y alargar la vida laboral, así como la revalorización automática de las pensiones según el IPC, entre otros asuntos.

Pero Podemos ya ha presentados las enmiendas a la norma de Escrivá. La formación morada pretende eliminar cualquier tipo de penalización por jubilación anticipada a los trabajadores que acrediten más de 40 años cotizados, lo que implica una rectificación de la norma inicial del Gobierno que prevé un esquema de coeficientes reductores que se suavizan en función del tiempo cotizado.

Además, también quiere 'destopar' las bases máximas de cotización a la Seguridad Social presentado este 'destope' como alternativa al factor de sostenibilidad, a través de más ingresos al sistema.

De hecho, esa es la parte más espinosa, el mecanismo que haga sostenible un sistema en el que cada vez hay menos cotizantes y más mayores a los que atender, pero el llamado “mecanismo de sostenibilidad” aprobado por Rajoy ha sido borrado de un plumazo por parte del Gobierno de coalición, que ya lanzó otro globo sonda bajo el nombre de ‘mecanismo de solidaridad intergeneracional’, mediante el cual Escrivá deslizó que la generación del ‘baby boom’ tendría que hacer algún “esfuerzo” extra ya fuese trabajado más, o cobrando menos, pero tuvo que recular.

Ahora ya ha planteado una de las propuestas que conllevaría ese esfuerzo, que las empresas paguen más, pero también los autónomos, ya lastrados por la terrible situación económica que no deja de empeorar, agravado, además por el ascenso constante de las materias primas y los combustibles, por no hablar de la electricidad.

Una reforma ambiciosa

La reforma de Escrivá es ambiciosa, y por mucho que el Gobierno lo niegue y escenifique que no conllevará recortes, sí que lo hará, puesto que alargar la fecha de jubilación o bien reducir su cuantía en la generación que aglutina la mayor parte de la población es algo primordial para garantizar un sistema de pensiones.

Es una patata caliente que el Ejecutivo tiene encima de la mesa y el PP ya ha avisado de que la creación de un mecanismo que garantice la viabilidad de las pensiones es imprescindible, puesto que, si no, tal y como advirtió Mariano Rajoy, le tocará a Casado volver a reformarlo si llega a La Moncloa.

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