26 de Febrero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

¿Cuándo piensa el Gobierno aclararle a la ciudadanía el calendario de vacunas?

La desastrosa campaña de inmunización exige informa clara, cierta y detallada: el dramático desabastecimiento de vacunas no incluye una escandalosa falta de explicaciones.

| ESdiario Editorial

 

Lo único seguro a día de hoy es que España no tiene vacunas o, en el mejor de los casos, sus reservas son mínimas: de los 2.4, millones distribuidas, ya se han administrado 2.1 millones, que apenas han servido para inmunizar a algo más de 800.000 personas. A falta de consignar las remesas del fin de semana, que Sanidad actualiza cada miércoles, las conclusiones son dramáticas.

Hasta 1.3 millones de receptores de la primera dosis no han recibido la segunda; las reservas oscilan entre las 300.000 unidades y las 800.000 cuando se anoten los envíos del fin de semana, y desde hace al menos 14 días no inicia el tratamiento nadie nuevo en España: con las actuales reservas, en en el mejor de los casos, seguirían faltando medio millón de viales para culminar la inmunización de quienes la tienen ahora mismo a medias.

Es un desastre absoluto, pues, achacable a la inaceptable laxitud de la Unión Europea en sus negociaciones con las farmacéuticas, a la falta de controles sobre los contratos firmados y a la lentitud para reaccionar a la evidente subasta que algunos fabricantes han hecho con su producción, vendidas en apariencia al mejor postor.

 

Que Europa haya estado de vacaciones mientras se dirimía el momento más decisivo en los últimos años, retrata la mezcla de indolencia y burocracia que caracteriza a las instituciones europeas y e reflejo que ello tiene en los distintos Gobiernos nacionales.

España tiene la reserva de vacunas bajo mínimos y la de explicaciones y alternativas del Gobierno a cero

Con el de España a la cabeza, sin la menor duda: aunque no sea suya la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los compromisos contractuales, sí lo es dar las explicaciones oportunas cuando se falla con estrépito, reorganizar el calendario y tratar a la ciudadanía con el respeto que se merece.

Sin embargo, la reacción ha sido la apuesta. El mismo Sánchez que patrimonializó de manera ostentosa la llegada de las vacunas está ahora desaparecido. Y su Gobierno se ha limitado a embarrar el debate público, con un discurso en que se mezclan plazos, tipos de vacunas y cifras reales para generar una confusión inaceptable pero políticamente muy útil para diluir la situación real de desabastecimiento y parálisis del calendario anunciado.

Un Gobierno opaco

Quizá no se pueda garantizar la vacuna en los tiempos proclamados por el presidente. Pero la ciudadanía se merece la verdad, que sí está al alcance de un Gobierno caracterizado, en todo, por la opacidad, la falta de transparencia y la negligencia más dañina. Aclarar cuándo, cómo y con qué vacuna se va a proteger a los españoles es una obligación indelegable y urgente de Sanidad.

Y si no se está en condiciones de ofrecer esa información, ha de reconocerse, para que la ciudadanía adopte las medidas de autoprotección máximas a la espera de su vacuna. Porque no se puede prolongar por más tiempo esta nebulosa que, como tantos otros errores del pasado, explica que España siga siendo, desde la primera ola hasta ahora, uno de los tres países del mundo que está pagando el precio más alto de la pandemia.