| 29 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, este verano
Pedro Sánchez, este verano

Sánchez se distancia de sus socios: ¿Aún alguien se cree al presidente?

Tarden lo que tarde en convocarse, Sánchez ya está en modo preelectoral y vuelve a intentar convencer a la ciudadanía de que él no tiene nada que ver con sus actuales aliados.

| ESdiario Editorial

 

 

El arranque del curso político ha comportado un recrudecimiento del deterioro interno del Gobierno, marcado nítidamente por el desdén del PSOE hacia sus aliados nacionalistas y el enfrentamiento público con Podemos a cuento de distintas disputas, con la escandalosa tarifa eléctrica como excusa de un pulso desigual ya exhibido en otros frentes como el SMI.

Todo ello es demostrativo, ante de nada, de que esa alianza siempre fue artificial e interesada por todas las partes: al PSOE le movió sobre todo su afán de llegar al poder, aun a costa de incumplir sus compromisos electorales, tajantes en el caso de Sánchez al respecto de pactar con las fuerzas que, cinco minutos después, le hicieron presidente.

 

Los nacionalistas, por su parte, creyeron que apoyando a Sánchez tendrían “intervenido” a su Gobierno, avanzarían en su hoja de ruta y obtendrían los indultos: todo ello, de una u otra forma, o lo han logrado o han avanzado en ello.

Y Podemos, finalmente, lograría enormes cuotas de poder y presupuesto que, de otra forma, nunca hubiera obtenido: ni en sus mejores sueños un partido nacido del discurso antisistema contaba con ocupar vicepresidencias y Ministerios como le ocurre ahora.

Sánchez vuelve a hacer lo que hizo antes de las Elecciones: distanciarse de los partidos con los que luego siempre pacta

Ese acuerdo espurio, en el sentido de que no se basa en la coincidencia sino en el interés y se desarrolla con recelo y deslealtad; está detrás de la insoportable agenda ideológica y la errónea brújula económica e institucional que mueve al Gobierno, el más descoordinado y dividido que se recuerda. Y en el peor momento posible.

Pese a esa evidencia, antes estuvieron condenados a entenderse y en el futuro seguirán estándolo, pues el PSOE ha perdido toda alternativa de acuerdo moderado y ha empeñado su porvenir al mantenimiento, al precio que sea, de sus actuales acuerdos. 

¿Palabra de Sánchez?

En ese sentido, las evidentes tensiones tienen un componente preelectoral claro: Sánchez no puede gobernar dos años sin sus actuales anclajes. Pero no se puede presentar a las urnas aferrado a ellos. De esa combinación, en apariencia paradójica, cabe extraer una conclusión: soplan viento de Elecciones anticipadas, aunque la fecha sea una quimera.

Y por ello conviene existir en una certeza: el actual presidente es capaz de decir una cosa y hacer la contraria en escaso lapso de tiempo en función de sus objetivos electorales. Dejarse engañar de nuevo, pues, ya no sería imputable a su estrategia, sino a la falta de memoria de los ciudadanos.