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Sánchez y el juego sucio a la desesperada: vienen curvas

Lo último que puede permitirse es un mal resultado en Cataluña. Por eso, por un mero instinto de supervivencia, el político acorralado ha pasado al ataque como arma defensiva

Pedro Sánchez

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Pedro Sánchez ha demostrado ser un político sin escrúpulos. La verdad le resulta indiferente, la palabra dada se la lleva el viento, los límites morales y democráticos son estorbos a derribar, las instituciones son instrumentos a su servicio y las leyes se convierten en moneda de pago para seguir en el poder. Pero, ojo, un personaje así se vuelve más peligroso aún cuando se siente en peligro y nunca había estado tan acorralado como ahora.

El líder socialista está con el agua al cuello, acosado por la ley de amnistía -que se le está atragantando mucho más allá de sus previsiones-, por la trama Koldo, el caso de corrupción que le ha estallado en el corazón de su Gobierno, y las implicaciones personales que puede tener su propia esposa, Begoña Gómez, en ese entramado. Y todo ello tras una dura derrota electoral en Galicia, donde el delfín de Feijóo revalidó la mayoría absoluta del PP.

Con las encuestas dibujando un panorama devastador para él, lo último que puede permitirse es un mal resultado en Cataluña. Por eso, por un mero instinto de supervivencia, que Sánchez ha demostrado tener muy desarrollado, el político acorralado ha pasado al ataque como arma defensiva.

Un tanto a la desesperada, ha dado órdenes de embarrar el terreno de juego. Le ha fabricado un caso a la presidenta de la Comunidad de Madrid, con un ataque por tierra, mar y aire, en el que ha usado datos fiscales de un particular, su novio, y comunicaciones privadas entre éste y la fiscalía para atacarla.

En esa estrategia no ha dudado en poner TVE al servicio de sus intereses, amplificando al máximo esos problemas fiscales de la pareja de Ayuso, como si fueran un asunto de corrupción de la presidenta madrileña. Incluso la sala de prensa del Palacio de la Moncloa ha servido de altavoz para ese ataque chavista sin escrúpulos.

Así que vienen curvas. Tras la pequeña tregua de Semana Santa, hay que prepararse para que Sánchez, herido y acorralado, recurra a cualquier maniobra para tratar de sobrevivir. Ya lo ha demostrado. No cabe esperar menos de un individuo que ha sido capaz de aprobar una ley inconstitucional para comprar los votos que necesitaba para ser investido presidente. Ese es el personaje al que se enfrenta el PP. Feijóo debería estar alerta y mentalizado para cualquier tipo de juego sucio de aquí a las elecciones en Cataluña.

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