| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Yolanda Díaz
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz

Los Presupuestos Negligentes del Estado que solo le sirven a Sánchez

Cuando España necesita reformas y crecer, Sánchez impone un modelo asistencial burdo basado en la recaudación confiscatoria y en empobrecer más aún a todos.

| ESdiario Editorial

 

Pedro Sánchez ha consagrado su apuesta por una España extractiva con toda la población, confiscatoria con una parte de ella y aparentemente asistencial con los colectivos más fáciles de intentar agrupar como burdo objetivo electoral.

Eso se refleja, de manera inopinada, en los negligentes Presupuestos Generales del Estado, sustentados en una desmedida recaudación efímera y fruto del empobrecimiento social y de la inmensa carga fiscal.

 

Los 263.000 millones que aspira a ingresar en 2023, con un crecimiento económico paupérrimo que impide recuperar el PIB previo a la pandemia; proceden del drama de la inflación, de los desproporcionados impuestos, del abuso con el IRPF en las nóminas y del IVA en el consumo e, incluso, de la merma de rentas del trabajo procedentes de unas cotizaciones que suponen cerca ya del 30% del coste real de cada empleado.

Es decir, Sánchez no proyecta la abundancia en las arcas públicas por el crecimiento y la prosperidad del país, que sigue en el furgón de cola del paro europeo; sino en la extracción masiva de recursos de los ciudadanos y las empresas activas para, a continuación, repartir una larga lista de subvenciones y subsidios de intenciones burdamente clientelares.

Un modelo suicida

No son las cuentas que necesita España para salir de su peor crisis en décadas; sino las que necesita Sánchez para simular una bonanza inexistente, una vocación social falsa y una ambición electoral al precio que sea, costeada con dinero ajeno por definición efímero, sea el de Europa o el de la inflación.

Imponer un modelo de Estado asistencial no solo es lamentable, sino también insostenible: ese modelo puede valerle a Sánchez para intentar sobrevivir un año, pero a costa de dejar una herencia insoportable para España, en lo económico, lo social y lo institucional. Y va a costar mucho cerrar esa profunda herida, causa con una premeditación y una alevosía inaceptables.