24 de Febrero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Fernando Simón

¿Cómo que la ciudadanía se lo ha pasado demasiado bien, Fernando Simón?

El negligente portavoz de Sanidad debería haber dimitido y pedido perdón hace tiempo, pero en su lugar regaña a los españoles y se niega a anunciar ninguna medida concreta.

| ESdiario Editorial

 

Cuatro Comunidades Autónomas  han reclamado al Gobierno de España que imponga o les deje imponer un confinamiento total en sus territorios, siguiendo el ejemplo que ya aplica Portugal, en una dinámica similar a la que ya se impone en buena parte de Europa con cifras mucho más benévolas que las españolas, desatadas por tercera vez.

El Gobierno lo ha rechazado aunque por primera vez su portavoz sanitario, Fernando Simón, no lo ha descartado del todo, con esa táctica tan lamentable del Gobierno de no cerrar ni abrir ninguna puerta hasta que los hechos superan su gestión incapaz, exhibida dramáticamente desde marzo con una mezcla de fallos, negligencia y ocultación que ha amplificado los estragos de la pandemia.

De la nula solvencia de Sanidad y de cómo sus decisiones están siempre condicionadas por factores ajenos al estrictamente médico da cuenta una evidencia: ante situaciones infecciosas prácticamente idénticas, el Gobierno ha tomado medidas tan dispares como decretar un estado de alarma privativo de Madrid, confinar a toda España o, como ahora, mirar para otro lado.

Es impresentable que, en lugar de dimitir y pedir perdón, Simón diga que la ciudadanía se lo ha pasado "demasiado bien"

Se trata de un comportamiento vergonzoso que atiende a la decisión de Moncloa de convertirse en una especie de mero espectador y comentarista de la pandemia, consciente del daño político que le provocó su incompetencia en la llamada primera ola y conjurado para escapar de las represalias ciudadanas que al final este largo episodio tendrá.

 

Desde entonces, ha maniobrado con infinita irresponsabilidad para adjudicar la gestión a las Comunidades Autónomas y repartir las culpas entre ellas y los ciudadanos, señalados sistemáticamente con frases tan impúdicas como la esgrimida por Fernando Simón para justificar la tercera ola: la gente, sostuvo, se lo pasó "demasiado bien en Navidad". Un comentario inaceptable en un portavoz que, lejos de dimitir y disculparse, se permite regañar a la ciudadanía.

Algún día se deberá auditar y enjuiciar el cúmulo de despropósitos cometidos en este largo tiempo de sufrimiento. Pero mientras, que al menos se clarifique el panorama. Porque ni se puede volver a un confinamiento total sin hundir definitivamente la maltrecha economía ni, tampoco, se puede sostener una barra libre autonómica incompatible con la contención del maldito virus.