| 22 de Febrero de 2024 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez durante un mitin del PSOE.
Pedro Sánchez durante un mitin del PSOE.

Peajes en las autovías: otro cambio de opinión de Sánchez

El presidente lo negó en el cara a cara ante Feijóo y días después el propio director de la DGT lo ha confirmado en un arranque de sinceridad que deja de nuevo en evidencia al socialista.

| ESdiario Editorial

Pedro Sánchez ha vuelto a cambiar de opinión, que es lo mismo que antes se llamaba mentir. El pasado lunes, en el debate de Antena 3, Alberto Núñez Feijóo le preguntó por la implantación de peajes en las autovías el próximo año, una medida que figura en el plan de recuperación que el Gobierno envió a Bruselas en abril de 2021.

Sánchez, por supuesto lo negó. En plena campaña no conviene decirle a los ciudadanos que le van a meter aún más la mano en el bolsillo. Pero el director de la DGT, Pere Navarro, lo ha confirmado en un exceso de sinceridad que ha destapado un nuevo cambio de opinión, antes mentira, del presidente del Gobierno.

En ese documento enviado a Bruselas, el Gobierno justifica la implantación de peajes por el déficit en el mantenimiento de carreteras. No hay dinero para mantenerlas y es justo que eso lo pague el que la usa, argumentan. Es un razonamiento peligroso porque podría justificar perfectamente un copago sanitario o de cualquier otro servicio público: el que lo use que lo pague.

Sin embargo, en este caso concreto parte de una falsedad. Eso de que no hay dinero para mantener las carreteras es simple y llanamente una gran mentira. Los automóviles dejaron el año pasado 39.000 millones al Estado en impuestos de todo tipo, según un detallado estudio de los fabricantes de vehículos ANFAC.

 

Se trata de impuestos derivados de la compra de un coche nuevo (IVA e impuesto de matriculación) o de un coche usado (impuesto de transmisiones patrimoniales); del uso del vehículo (impuesto de circulación); de los carburantes con los que llenamos el depósito (IVA e impuesto especial); de los seguros que pagamos por nuestro coche, moto, camión o furgoneta, y unos cuantos más.

Es evidente que los automóviles generan dinero de sobra para mantener las carreteras, otra cosa es que destine para otros muchos fines que no tienen que ver con ese cometido. Lo del mantenimiento de las autovías es simplemente la excusa formal para un nuevo impuesto y para quitarnos un poco más de dinero a los contribuyentes con el que pagar los excesos cometidos.

Y es que se han terminado las vacaciones en Bruselas y vuelven los deberes. España tendrá que empezar a reducir su déficit y su deuda. Será una misión que le toque al próximo Gobierno, al que sea, pero hay dos vías: reducir el gasto o aumentar los impuestos. En la primera hay un gran margen de actuación sin tocar los servicios esenciales por la sencilla razón de que existe un enorme despilfarro de dinero público. En la otra, en la de más impuestos, estamos ya por encima de nuestras posibilidades. No se debe exprimir más al ciudadano, pero Sánchez siempre elige este camino. Ha quedado claro.