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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Sánchez sigue con su farsa y rompe relaciones con Argentina… por Begoña

La reacción del Gobierno, por burda y forzada, produce cierto bochorno. Es inaudito que un país tome medidas diplomáticas contra otro por ofender a la esposa del presidente

| ESdiario Editorial

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La sobreactuación del Gobierno con Argentina produce vergüenza ajena. El presidente de ese país, Javier Milei, llamó “corrupta” a Begoña Díaz este domingo, durante su intervención en el Viva 24 de Vox y ahí Pedro Sánchez vio de nuevo la oportunidad de dramatizar y victimizarse.

Así, ordenó a su marioneta de Exteriores, el ministro Albares, que saliera muy serio y dolido desde la Moncloa para anunciar que había ordenado el regreso de la embajadora española en Buenos Aires, sin fecha de vuelta, exigiendo además disculpas y describiendo la situación entre España y Argentina como “el momento más grave en su historia reciente”. 

La reacción del Gobierno, por burda y forzada, produce cierto bochorno. Es inaudito que un país tome medidas diplomáticas contra otro por ofender a la esposa del presidente. Impropio, inadecuado, absurdo y sobreactuado. Algunas socias de Sánchez llamarían “machirulo” a cualquier político varón del PP que saliera a defender el honor de su esposa como un macho herido.

Sánchez escribe así el segundo episodio de su obra teatral de victimización que más bien empieza a parecer un folletín venezolano que bien podría titularse “Por amor a Begoña”. Tras la carta a los ciudadanos y el encierro de cinco días en la Moncloa, el presidente nos obsequia con este giro de guion absurdo y rocambolesco.

Si llamar “corrupta” a la esposa del presidente del Gobierno de una nación es motivo para romper relaciones diplomáticas, llamar “drogadicto” a otro, como hizo hace unas semanas el ministro Oscar Puente, podría dar pie al inicio de una guerra.

¡Qué despropósito, qué ridículo y qué absurdo! El humor es la mejor salida, casi la única, a este esperpento. En vez de romper relaciones diplomáticas, el caballero Sánchez podría haber retado a un duelo al amanecer a Milei para defender el honor de su esposa. ¡Qué despropósito, qué ridículo y qué absurdo!