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ANÁLISIS POLÍTICO

¿Por qué Macron y Corbyn arrasaron en internet y en las redes sociales?

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¿Tiene justificación el entusiasmo con Corbyn, pese a que los conservadores seguirán en Downing Street? ¿En qué se parece al fenómeno Macrón? El autor revela las claves de ambos fenómenos.

 

 

Para comenzar una pequeña pero necesaria aclaración, voy a confesarles un secreto.  Las elecciones del jueves en Gran Bretaña las ganó el partido conservador de Theresa May.

Por sólo dos puntos, por debajo de todas las expectativas, con una gran subida del partido laborista, pero en este momento el partido conservador tiene más diputados y dentro de 10 días habrá nuevo gobierno tory en el reino unido de gran bretaña e islotes adyacentes encabezado - en principio- por Theresa May.

Corbyn es un chollo para los tories: lamina a sus rivales internos con la misma facilidad con que pierde elecciones

Les digo esto porque ayer al bajarme de un vuelo que me traía de Londres y encender “el twitter”, descubrí con asombro que la impresión generalizada era de una victoria de Jeremy Corbyn, a quien se felicitaba efusivamente, de tal suerte que tuve que comprobar en un par de medios que efectivamente los ganadores eran los conservadores, no los laboristas.

Extraños tiempos éstos, en los que la izquierda celebra haber subido unas decenas de diputados mientras la derecha se prepara para gobernar otros 5 años en Downing Street.

Un chollo este Corbyn para los conservadores, que deben estar encantados con que siga alternando esa mágica capacidad para laminar a sus rivales en los procesos internos dentro del partido laborista con esa facilidad majestuosa para perder las elecciones realmente importantes, las que votan los ciudadanos, no solo los militantes, y deciden cómo serán las políticas que afectan a la vida de las personas.

Pero vayamos a lo que nos ocupa, a tenor de los expertos, existen pocas dudas de que si hay un terreno en el que Corbyn superó con nitidez a May y Macrón arrasó a todos su rivales, fué el de internet y las redes sociales, y hay una serie de elementos comunes que, a pesar de la diferencia cultural y tecnológica de ambas campañas, las hacen bastante similares.

1.- Campañas en positivo

Ambas campañas huyeron de la confrontación y se centraron en aportar mensajes positivos a sus seguidores. Ni Corbyn ni Macron perdieron ni un segundo atacando a sus rivales, centrando sus esfuerzos en dos elementos vitales, construir historias de éxito en torno a los candidatos, y reforzar los vínculos entre las comunidades de seguidores.

* Por contarlo todo, en realidad, la campaña negativa laborista, que la hubo, fue, digamos, “no oficial”, llevada a cabo por una organización social independiente llamada “Momentum”, al estilo de las Super PACS, norteamericanas.

 2.- Campañas bien segmentadas utilizando las posibilidades del ecosistema de pago  de Facebook

 Ambas campañas tenían claros sus objetivos tanto por rangos de edad como territoriales y centraron sus esfuerzos tanto en la movilización como en llevarles a las urnas el día de las elecciones. Tonterías las justas, el objetivo de unas elecciones no es epatar con videos bonitos o lacrimógenos, es conseguir de un ciudadano que realice una acción un día determinado, levantarse de la cama e ir a las urnas a votar a tu candidato, y ambos lo consiguieron. Pagando, claro, y no poco.

 

 

 3.- El adiós de los supergrupos de whatsapp y telegram y el suicidio de los bots. El retorno de las bases de datos.

 Ambas campañas han demostrado que en contextos de elecciones nacionales con importantes masas críticas de votantes,  el tiempo de movilizar a través de grupos de whatsapp y telegram para tratar de conseguir buzz en twitter ha pasado, del mismo modo que los bots retuiteadores han dejado de tener importancia en un contexto de alta competitividad en el que sus artimañas eran más contraproducentes que positivas para los candidatos que pretendían defender.

La base de datos del partido laborista o la de “En Marche” son auténticas máquina de ganar encuestas online y de movilizar

Quienes han utilizado estas tácticas en campaña han sido descubiertos y castigados. Estamos, en cierto modo, en una vuelta a la creatividad y a la estrategia por encima de la fuerza bruta del retuit forzado, sea desde una máquina o hecho por una persona.

Lo que ha demostrado una eficiencia diabólica es la base de datos del partido laborista o la de “En Marche”, auténticas máquina de ganar encuestas online y de movilizar activistas por encima de cualquier grupo de whatsapp o telegram.

4.- Campañas distribuidas

Ambas campañas, al igual que la de Manuela Carmena al ayuntamiento de Madrid, han tenido un elemento casi mágico, mientras los equipos de campaña proponían lemas y creatividades, la comunidad de seguidores los iba descomponiendo, ajustando, mutando… encontrándonos al final con que no existía un solo nodo de emisión de mensajes, consignas y tácticas, sino que eran decenas, centenares. Y eso es brillante y funciona.

5.- Campañas motivadoras

Ambas campañas han huido de contestar ataques en las redes (no conozco de un solo caso de una persona que haya conseguido convencer de algo a un troll en twitter) o de reproducir conversaciones circulares con sus propios militantes en las que unos se animasen a otros a acudir a votar. Más bien han hecho lo contrario, rompiendo los círculos autorreferenciales, encontrando nuevos nichos de potenciales votantes y animándoles a ir a las urnas con campañas motivadoras en el lenguaje que ellos utilizan, como este video de #Grime4Corbyn:

 

 

César Calderón Avellaneda es Fundador y Director General de la compañía de consultoría estratégica Redlines. Especialista estrategia y comunicación política, institucional y corporativa, ha dirigido campañas electorales tanto en España como en diversos países de Latinoamérica.  Imparte clases en distintas universidades en masters y cursos de postgrado sobre estas cuestiones además de colaborar con Naciones Unidas-CEPAL y en diferentes medios de comunicación. Le apasiona la política, las campañas electorales, las historias bien contadas, los platos de cuchara y el Real Madrid. Es autor de los libros "Otro Gobierno" ( Algón Editores 2012), y "Open Government - Gobierno Abierto" (Algón Editores, 2010).

 

 

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